ALONSO DE MONROY
VIII
CCXVIX
Cáceres
Segunda Mitad siglo XV
Año de 1470
Clavero y Maestre de la Orden de Alcántara
Crónica de Alonso Maldonado 1494
En el capítulo anterior:
De aquí ganó todo el maestrazgo de
Alcántara, sin haber batalla ninguna, menos tres fortalezas que están en la Serena,
y como esta Serena es verde todo valía mucho al maestre don Gome, y se pudo muy
bien ayudar de ellas, porque la una era Magacela, que tenía Francisco de Solís,
sobrino del maestre don Gome, a este Francisco de Solís se allegaron todos los
parientes y criados del Maestre su tío. La otra era Benquerencia que tenía Diego de Cáceres y Ovando, donde estaba preso el comendador de Lares, la otra era Zalamea, que tenía Francisco de Hinojosa.
Crónica desde la Ronda de la Pizarra.
Una vez apoderado del castillo de Alcántara,
el ya Maestre Alonso de Monroy, decidió apoderarse también de la villa del
mismo nombre, la que el Maestre Gome de Solis, había encomendado su defensa a
Francisco de Hinojosa, su cuñado, y….
Al recibir el aviso
don Francisco de Hinojosa, de parte del Maestre don Gómez de Solís, su dedico a
prevenir la defensa, lo que no evito que, un traidor, facilitase a don Alonso
de Monroy, la ocupación de una puerta, propiciando su entrada en la Villa de
Alcántara, un fraile de San Francisco, que enseñaba leer a los niños fue el
traidor, los defensores tras brava pelea, recuperaron parte de lo perdido, y ,
consiguieron averiguar quién los había traicionado, hizo morir al fraile don
Francisco de Hinojosa, preceptor de sus hijos, arrojándolo al rio Tajo desde lo
más alto, del monumental puente romano, andando el tiempo, la muerte del
fraile, fue el hecho que más pesar produjo en la vida de Hinojosa.
Los defensores de
Alcántara, que llevaban tantos meses de sufrimientos, y escaseces con entereza,
quedaron tras la victoria del clavero don Alonso de Monroy, totalmente
abandonados a su suerte, pero lejos de rendirse estaban dispuestos a seguir
defendiendo la plaza, con tanto empeño en la empresa que, un extranjero que por
la época visitaba Castilla, dijo:
Este es un pueblo que sufre bien el hambre y
los trabajos”.
El hambre que estos
sufrieron, fue sonada por todo el reino, comieron perros y gatos, los cueros de
las adargas, y paveses y otras infinitas miserias, tenían bastimentos apenas
para cinco meses y con mucho tino, les duro catorce meses. Bien escogió el Maestre
Solís, a los defensores del feudo alcantarino, los caballeros que dentro se
encontraban se defendieron bien y bravos, don Francisco de Hinojosa dio
muestras de temple y entereza admirable, residiendo padecimientos materiales y
morales, sin que su ánimo decayera en ningún momento, su amada esposa, doña
Juana de Solís, murió en Alcántara, durante el cerco, de su cuarto parto, junto
al recién nacido, a causa de las privaciones sufridas, no quiso doña Juana
separase de don Francisco, y aunque fueron muchos los que aconsejaron su
marcha, decidió acompañar a su marido hasta el resultado final, tan noble y
digno gesto produjo admiración hasta en el enemigo, admiración y lastima, el
Señor de Belvis, le envió numerosos mensajes, dándole facilidades para salir de
la plaza, haciéndole llegar en secreto panecillos y conservas, viendo el gran peligro que corría, en calidad de
generoso y buen caballero.
Cuando se produjo la
muerte de doña Juana de Solís, don Francisco de Hinojosa, dispuso el depósito
provisional del cadáver, para llevarla a enterrar en su momento a Trujillo,
pero la muerte de su amada esposa, no influyó en el ánimo ni hizo mudamiento en
su pensar, como tampoco dejo de dar ánimos a su gente, ni de resistir y ofender
a los enemigos, con ánimos invencibles. Tras la victoria sobre el Maestre, el
Clavero don Alonso de Monroy, quiso acelerar la rendición del Alcázar
alcantarino, pero una y otra vez, sus ataques eran rechazados por los sitiados,
don Francisco de Hinojosa, enfermo de calenturas, proseguía luchando, aunque
durante un tiempo la defensa la dirigía Hernando de Mujica, Caballero del
hábito de Santiago, debido a causa de estas.
Cuando después de
tantas penalidades sufridas, no tuvo don Francisco de Hinojosa, más remedio que
rendir la plaza, sucedió:
Al encontrarse frente
a frente donde se hallaba el Clavero don
Alonso de Monroy, al hombre que fue la causa ocasional de la lucha fratricida,
don Alonso de Monroy, siempre noble y caballero, debió sentir admiración y pena
al contemplar en tan lastimoso estado al que conoció otrora arrogante, en
Cáceres, durante las fiestas nupciales, y en tono de consuelo le dijo:
-¿Quién ganó más
honra, Hinojosa, señor, vos que os habéis defendido tanto tiempo amparado con
no muy buen aderezo, o los que entramos ahora por concierto en la villa?
- Sed vos juez,
señor, respondió Hinojosa, pues tuvisteis ventura.
- No pudo caballero
en el mundo defenderse mejor que vos habéis hecho, vos sois más honrado-
concluyo el Clavero, mientras se quitaba una capa, que ordenó a sus seguidores
echar en los hombros de Francisco de Hinojosa.
Las caballerosas
palabras, y el gesto noble de don Alonso de Monroy, tuvo que mitigar en parte
la tristeza del vencido, pero la sensación con la que salía de Alcántara
Francisco de Hinojosa, erra de derrota absoluta, don Gómez de Solís, había
perdido la cabeza del Maestrazgo, allí mismo poco después, el 19 de octubre de
1472, don Alonso de Monroy se hizo elegir Maestre, aunque esto ocurría cuando
don Francisco de Hinojosa se estaba alejando del lugar de sus hazañas y
sufrimientos, el futuro no podía ser más negro para su bandería, tras
constantes reveses, don Francisco debió ver entonces con claridad que su cuñado
don Gómez de Solís, llegaba al ocaso, el bando al que tan lealmente había
servido entraba en un periodo agónico.
En tanto que estas
cosas pasaban, Hernando de Monroy señor de Belvis, fue a dar cuenta a la
Duquesa que estaba en Plasencia de lo acaecido, aunque ella ya lo sabía, y no
estaba poco enojada de Hernando de Monroy por parecerle que era maña entre él y
su hermano, y así mandó que como Hernando de Monroy entrase en Plasencia, luego
fuese muerto o preso. Siendo él avisado de lo que la Duquesa había mandado por
un caballero amigo suyo, no quiso entrar en Plasencia, más antes volvió al su
castillo de Belvis y a la más prisa que pudo lo abasteció de toda la vitualla
que para largo trecho era menester.
Sabido esto por la
Duquesa, como tuviese el ánimo lleno de saña, envió gran gente sobre Belvis y
sitiaron el castillo, tomando todos los caminos por donde podrían avisar á
Hernando de Monroy, señor de Monroy, que no poco de él se reculara, y saliendo
de él un día los de Belvis a pelear con los de la Duquesa, un hijo de Hernando
de Monroy, que se llamaba García de Herrera, de edad de doce años, extremado de
buen parecer, y el más querido de los que él tenía, como estuviese mirando la
batalla desde un adarve, tiróle un ballestero de los de la Duquesa, no conociéndole,
y acertándole por el corazón, que no fue poco el duelo que por este caballero
en Belvis se hizo, porque tenían por cierto fuera muy señalado, más enterado de
esto por la Duquesa que Hernando de
Monroy no tenía culpa en lo de Alcántara, mandó a sus capitanes alzar el cerco a
Hernando de Monrroy.
El clavero, que
Maestre se llamaba de Alcántara, así porque tenía el rey Don Enrique, como por
la elección de los comendadores, sucedió que:
Había venido a Alcántara a servirle un caballero
de la orden muy esforzado y señalado en muchas cosas en que se había hallado, y
como este saliese una noche bien armado a hablar con una mujer, acaeció que el
maestre Don Alonso de Monroy, también había salido con sus armas solo a
pasearse, donde topó al Comendador, y pasó tras él dos o tres veces, Pensando
el Comendador que quiera que fuese lo hacía por agraviarle, fuese el Comendador
para él diciéndole que le aguardase y él le pagaría su descomedimiento, no conociendo el Maestre, que tampoco conoció al
Comendador, aguardóle y en llegando el Comendador, echó mano a la espada y dio
al Maestre en un hombro un recio golpe, aunque no le hirió, más el Clavero
Maestre le acertó a herir de un tajo en un muslo que se le cortó á cercen,
aunque tenía una calza de malla, y el Comendador se vio herido de tan recio
golpe, luego conoció ser de mano de quien había venido y dio una gran voz diciendo,
«gran desastre fue el mío toparme con Vuestra Señoría esta noche.» El Maestre
conoció al Comendador y arremetió a él y tomándole en brazos y le metió en una
casa y estuvo con él hasta que murió. Mucho fue el sentimiento que el Maestre
hizo de la muerte de este Comendador, porque le tenía por muy valiente caballero.
A pocos días acaeció
otro mayor desastre, que saliendo el maestre Don Alonso de Monroy a mirar por
sus guardas, estando al pie de una torre la más principal, salió de una calle
Nuño de Chaves, su capitán, hermano de Luis de Chaves, y echó mano a la espada
para el Maestre, y él hizo otro tanto y yendo el Maestre a herirle y
conociéndolo Nuño de Chaves, por no herirle volvió las espaldas y el Maestre no
reconociéndole, ejecutó el golpe y hiriéndole en las espaldas, y de arriba a
abajo se las partió, y entró la espada por las espaldas de Nuño de Chaves que
se le parecían las entrañas, de manera que cortó todo lo que la espada alcanzó.
Estuvo tan triste el Maestre por este desastre que pasaron muchos días sin
salir de su posada.
Alcántara.
*Algún historiador
cuenta que la actual villa de Alcántara fuera aquella Brutóbriga de los
romanos, fundada por el cónsul Junio Bruto que en el año de 138 a.c. sostuvo
incesante guerra con los Lusitanos, fortificando con castillos la ribera del
rio Tajo, por donde se proveían de vituallas de boca como de guerra, en el
supuesto de que su origen no fuera Céltico, según nos cuenta don Publio
Hurtado, debido a la terminación en Briga del nombre.
Fue colonia romana,
según dice Plinio, teniendo su mayor apogeo de habitantes en tiempos de
Trajano, bajo el imperio de este, Cayo Julio Lacer, inmortalizo su nombre
construyendo el soberbio, magnifico puente sobre el Tajo.
Su castillo fue de
siempre de los más importantes de la provincia, los árabes hicieron de él uno
de los primeros presidios e el Garb, y rodearon de murallas la población, a la
que dieron el nombre de Kanterac al Seif, o ciudad del puente, comprendiéndola
en la prefectura de Alcázar de Abi Danés*
*Publio Hurtado-Castillos)
(Fuente Alonso de
Maldonado 1494)
Agustín Díaz Fernández
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