ALONSO
DE MONROY
CCXXII
XI
Cáceres
Clavero y
Maestre de la Orden de Alcántara
Año de
1474
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En el Capítulo anterior,
dejábamos a Hernando de Monroy, refugiado en la fortaleza de Magacela, más,
como el asedio era ya de tan largo, el hambre le apretaba aún más, pidió
socorros a los clientes del Maestre Alonso de Monroy, pero le contestaron que
verdes las habían segado, y Todos estos le desahuciaron de socorro. Visto esto
por Hernando de Monroy, y que las heridas y trabajos pasados no los habían
vencido, conoció que el hambre y la fortuna los había traído al estado de no
poder hacer menos de darse rendido
Crónica
desde la Ronda de la Pizarra.
Sucedió
que, Sabido por la Duquesa el estrecho en que estaba la fortaleza, envió a un criado
suyo que se llamaba Rodrigo de Yanguas al Maestre de la Orden Santiago que
estaba en Mérida, a suplicarle mandase a su hijo Don Alonso Pacheco alzase el
cerco que tenía sobre Zalamea, conforme a lo capitulado en ellos, más el
maestre Don Juan Pacheco no quiso, luego la Duquesa, como vio esto, tuvo mucho
enojo, y envió a Zalamea a Don Pedro de
Zuñiga, hermano del Duque, bastardo, con setecientos de a caballo, y muchos
peones y se vino a Zalamea, visto esto por Don Alonso Pacheco y los suyos,
luego alzaron el cerco y se fueron, entonces Don Pedro de Zúñiga requirió a
Hernando de Monroy con tres mandamientos del rey Don Enrique, en que le mandaba
que diese la fortaleza al duque de Arévalo, y otros tres mandamientos del Papa
en que le mandaba que diese aquella fortaleza al Duque de Arévalo, como
gobernador que era del maestre Don Juan Pimentel su hijo, y Hernando de Monroy se la entregó y se fue a su feudo de Monroy, habiendo siete
meses que estaba cercado, y el mismo tiempo habia que estaba preso el maestre
Don Alonso, y estaba tan desesperado que se concertó con un paje del Electo que
le diese un puñal, el cual le dieron, y él estaba determinado de matar al
Electo en llegándose a él, por vengarse de la traición que le habia hecho, que
después de hecho esto, no se le daba nada por su vida, aunque le matasen,
entonces el EXIlecto tuvo noticia de esta cosa, porque el paje tuvo creído que
Francisco de Solís, el Electo, supiese este negocio primero de otro que de él,
entonces al Maestre le echaron muchas más prisiones de las que tenía, Pues una
noche aconteció que el maestre Don Alonso de Monroy tuvo una cuerda de ballesta
fuerte en las manos y descisola, y tomó todas las cadenas que tenía a cuestas,
que seis hombres no las alzaran, y se subió a la torre de Magacela, y dando a
la cuerda las dobleces que le pareció bastar, la envió la torre abajo
quedándola arriba muy bien atada, y calzóse en las manos los zapatos y atose
dos ladrillos a los pies por dar con ellos junto.
Hecho esto, echó las cadenas de la torre, las
cuales con su peso bajaron y sacaronle de la torre, y él asióse fuertemente a
la cuerda con los zapatos que llevaba en sus manos, pero todo no valió nada,
porque con el peso que llevaba delante, dio muy gran caída con el peso de su
cuerpo, que hubiera pocos hombres que no desmayaran viéndose tan mal parados,
porque a él le pareció haberse quebrado todos sus huesos, y así fue que las
piernas ambas se le desconcertaron de manera que no se pudo levantar, y las
manos tenía todas cortadas hasta el hueso de la cuerda que le pasó los
zapatos, la altura era mucha.
Más
viéndose el Maestre don Alonso, en tan mala fortuna, fuese a gatas llevando
arrastrando las cadenas hasta un adarve, por donde se habia de volver a
echar, él con su gran corazón y con el
agonía de verse libre de su enemigo, echóse del adarve abajo, que aunque no fue
tan gran caída, pero por ser tan fresca la otra grande, en gran manera fue
quebrantado, pues salido al campo, las cadenas era imposible poderse quebrar,
vio mucho llano a un cabo y al otro monte, y pensó en sí que si se iba al
monte, que allí le habían de buscar y no quiso, más fuese poco a poco, porque
amanecía ya, por lo llano, y metióse en una mata en mitad de lo llano, porque
no podía andar paso ninguno por el peso de las cadenas, y por el
quebrantamiento de sus piernas y cuerpo, sino iba a gatas, y como podía.
Sabido
esto por la mañana el Electo, como el maestre Don Alonso de Monrroy era ido,
cabalgó con ciento y cincuenta de a caballo y vieron la cuerda por donde se
habia echado toda llena de sangre de las manos y fuese luego a lo áspero y
espeso y buscaronlo todo, y como no
hallasen nada, fueron muy enojados porque allí pensaban ellos de hallarle y
anduvieron todo el día hasta muy tarde, más como quiera que la fortuna le tenía
en desprecio y no quería que fuese Maestre, que si entonces se soltara todavía
lo fuera sin duda y se vengara de todos sus enemigos, ya que quería anochecer,
pasó por lo llano él, y como Mosen Soto, Frey Francisco de Soto, Clavero de la
Orden de Alcántara, a quien el Maesttre Gome de Solís, habia dado provisión de
la Encomienda Mayo vacante por muerte de D. Gutierre de Raudona que antes la
tenía, vio estar en la mata al Maestre don Alonso, y luego lo descubrió el
Electo, fue tan alegre que más no pudo ser, y mandó traer una carreta en que lo
llevasen, y el Electo cuando llegó al Maestre, arremetió y pusole la lanza a
los pechos, diciéndole que le quería matar por la traición que le habia hecho
en quererse soltar. El Maestre le respondió con el corazón que solía tener:
“yo no
hice mal en quererme ir, pues soy preso con la mayor traición que nunca hombre
lo fue, y esto vos lo sabéis mejor que nadie».
El Electo tomó más gana de matarle por lo que
le dijo el Maestre, más el dicho Mosén Francisco de Soto, se lo quitó y le rogó
que lo dejase confesar, pues era cristiano, el Electo respondió que no quería
que se confesase, más que quería matarle sin confesión, pues habia de ir con el
diablo.
Al
Maestre le echaron en la carreta, porque iba muy mal parado de las caídas, y
habia perdido mucha sangre de las manos cortadas, y volvieronle a meter en una mazmorra a donde no veía
claridad ninguna, ni le consentían meter vela, después que pasaron diez meses
de estos, el Electo se aderezó para ir á ganar el maestrazgo, puesto que todo
estaba en poder de la Duquesa de Arévalo, porque pensaba que aunque no lo
ganase todo, que le haría la Duquesa algún buen partido, con color que mataba á
Don Alonso de Monroy el Maestre, y que si entretanto tomase alguna fortaleza,
que con ella se quedaría, e hizo sacar al Maestre don Alonso de la prisión y
pidióle consejo de lo que habia de hacer porque este tenía él muy grande en las
cosas de la guerra, aunque no le aprovecharon sus cosas cuando le prendieron.
El
Maestre le dijo todas las fortalezas de la provincia por qué parte eran más
flacas, por donde se habían de escalar de noche, y que así las ganarían, y
dijole que luego se debían partir a hacer algo, porque las cosas de la guerra
si se hacían con presteza se hacían sin campo y gente, y que, si se dilataban,
con gran gente no se podría hacer nada. El Electo se partió con su gente
dejando la guarda de Magacela y del Maestre Don Alonso de Monroy, al clavero
Soto, a esta sazón, estamos en 11 de diciembre de 1474, murió el rey Don
Enrique IV, y reinaron los Reyes Catolicos, el rey Don Fernando y la reina Doña
Isabel, y como estuviesen en la guerra contra el Rey de Portugal con grandes
necesidades, al Electo parecióle que sería bien servir a los Reyes Catolicos en
esta guerra, puesto que él tenía tomadas dos fortalezas del Maestrazgo, y luego
con doscientas lanzas y cuatrocientos peones se partió para Portugal, e hizo
una entrada en Portugal por la parte de Alburquerque, y hurtó una fortaleza a
los portugueses que se llamaba Ouguela, y dejando dentro a Pedro Pantoja, su
hermano, con la gente necesaria para la guarda se tornó a Castilla, y antes de
ocho días acudió sobre Ouguela un capitán portugués con mucha gente, y la cercó
y la combatió, enterado de esto por el Electo Francisco de Solis, partió para
allá por socorrer al hermano, y como llegase
Ouguela a las puestas del sol, dio en los portugueses bravamente, pero
ellos sufrieron su arremetida y pelearon con él y le desbarataron, y en esta
pelea dieron al Electo, ya que anochecía, un escopetazo en un muslo, y cayó él
y el caballo en un barranco, y entrillándole el caballo una pierna debajo.
Y sucedió
que, como un peón de los suyos pasase por ahí, le pidió socorro y ayuda para
salir del caballo, el peón se llamaba Golondro, y era de Descargamaria o la
Torre, más este llamado Golondro habia sido criado del maestre Don Alonso de
Monroy toda su vida, pues llegando que llegó Golondro al Electo, y viéndole en
esta disposición, echó mano a su espada, y dio tal golpe al Electo en el
pescuezo, que le echó la cabeza lejos del cuerpo, diciéndole :
“Asi
pagarás la traición que hiciste a mi amo”.
Luego esta gente se desparramó, y Pantoja
entregó la fortaleza al capitán portugués, estamos en 11 del mes de diciembre
del año de 1474.
Sabido
esto por el maestre Don Alonso de Monrroy, que hacía dos años que estaba preso,
y su memoria estaba ya tan perdida como si nunca fuera, tuvo muy gran placer, y
luego se puso en tratos con el Mosén Soto, que le tenía. Mosén Soto pedía
muchas cosas por su rescate, el Maestre no tenía cosa que le poder dar, porque
todo a aquella sazón estaba en poder de sus enemigos, Al cabo, viendo Soto lo
poco que el Maestre tenia, vinieron a concluir en esto:
Que Soto daba suelto al maestre Don Alonso de
Monroy cuando le entregasen la fortaleza de Mayorga con su encomienda, esta
fortaleza tenia, como hemos dicho, Hernando de Monroy, señor de Monroy, que
nunca la Duquesa se la pudo sacar de esta fortaleza, y el Maestre escribió á
Hernando de Monroy que en todas maneras le diese aquella fortaleza para su
rescate, y que si él quiere de tener algo, que él se lo pagaría doblado,
Hernando de Monroy le dio la fortaleza libremente, y así fue entregada a Mosén
Soto, alcaide de Magacela, y a su hijo.
(Fuentes
Alonso de Maldonado-Hechos 1494)
Agustin
Díaz Fernández


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