BREVE HISTORIA DE CÁCERES

                                           CCXI

                                            1612

Hospital de la Piedad

Crónica desde la Calle Cuba de mi Llopis Ivorra.

Hospital para Hombres

El hospital de nuestra Señora de la Piedad se trasladó desde la calle de Juan de la Peña, para establecer allí la Real Audiencia, al colegio seminario, en la entrada de la calle de Parras, cuyo edificio principió y no concluyo su fundador, el ilustrísimo señor don García de Galarza. En él se curan hombres enfermos, sin excepción de naturaleza o vecindad, pero no los contagiados, a no contraer la enfermedad dentro del hospital y, en este caso, se apartan a otra sala, todos tienen convalecencia.

Le fundó el licenciado don Gabriel Gutiérrez de Prado y dotó con cuantiosas rentas; pero mucha parte perdió en un litigio con don Pedro Roco de Godoy. Hoy, solo mantiene seis u ocho camas, logrando sus enfermos la mejor asistencia y cuidado. Tiene administrador, que pone su patrón o de sangre.

Tiene este hospital un Crucifijo de escultura de yeso, cuyos prodigios están auténticos por información jurídica, que guarda su archivo. Sus difuntos se entierran en el camposanto de la parroquia de Santiago.

Cuando esto se escribe, no tiene capilla este hospital, como habia en el primitivo, donde se celebraba el santo Sacrificio de la misa todos los días de precepto; ni tiene las precisas habitaciones para, el fin aplicado.

(Simón Benito Boxoyo-Noticias 1794)

Hospital de la Piedad.

Ha mediado del siglo XVII, se construye un edificio en la calle Juan Peña, y que en su día fue unas de las instituciones de mucha importancia en las de Extremadura, por el volumen de sus rentas, así como por la calidad en la construcción del edifico donde se albergó.

Y fue el licenciado Gabriel Gutiérrez de Prado, el fundador de esta institución que otorgó testamento en Cáceres en el año de 1612, dejando vienes para la fundación de un hospital con clara misión de tratamiento, curación y medicación, y quiso que estos tratamientos fueran destinados exclusivamente a enfermos pobres, por lo que en el testamento dejaba claro:

“El motivo de su fundación no será otro que, no sea á de recoger en él, ninguno que no sea enfermo pobre, que así lo quiero y mando”

Este edificio tiene- capacidad suficiente para acoger en su interior iglesia y al menos a veinte enfermos junto a las personas a su cargo para los cuidados necesarios, y que deberían ser:

“seis onmes viejos, onrados, e buenos cristianos”.

Y los que se quieran recoger a servir a dios en esta obra de misericordia con solo el interés necesario que será el de comer y el de vestir, y que esto le sea muy cumplidamente.

La atención sanitaria de este estableciendo estaba encomendada a dos médicos, un cirujano y un boticario, los tres primeros deberían ser de los mejores de su profesión que hubiere en la villa cacerense, y los salarios han de ser conforme a los enfermos que debieran de tratar y curar en dicho hospital.

El boticario atender a una botica que se instalara en el hospital, con el motivo de que los enfermos Esten siempre bien provistos de medicinas “de toda Bondad” medicinas que, tambien de administrarse y a precios por precios moderados y menos que se dieran en otras boticas y en otros hospiotals de la villa, y a los pobres que se le administren las que necesitasen.

Hace referencia en su testamento el licenciado Gabriel Gutierre de Prado, la distribución del edificio, mencionado la ubicación de una enfermería que este comunicada con la capilla mayor de la iglesia, para que los enfermos pudieran oír misa desde sus camas, esta enfermeria debe de contar con varias salas, cada una para ser ocupada por un solo enfermo y en ellas se deberían abrir varias ventanas, que tuvieran buena ventilación e iluminación. Esto demuestras el cambio con respecto a otros hospitales cacerenses, quienes obviaban las condiciones higiénicas en estas instituciones.

Además de esta enfermeria, ordenaba la construcción de otras dos, una para los enfermos contagiosos, y otra para a coger con habitaciones independientes y separadas a cuatro o seis sacerdotes o personas de calidad que quisieran por indulgencias servir en el hospital.

Fallecido don Gabriel, y al poco comenzó la construcción del edificio con un proyecto de diseño claustral, donde las dependencias se abrían a un hermoso patio central de dos alturas, sostenido por columnas de granito de estilo toscano en la que su simplicidad da una vista impresionante, la dirección de la obra fue llevada a cabo por el maestro arquitecto Pedro López Parianes, al que a aparecer  tambien se le atribuye como autor de la fachada, esta de piedra, de muy buena factura y calidad, y que corresponde al igual que el claustro junto con la escalera con la estética del edificio barroco clasista, estilo con  el que se construía en Extremadura desde comienzos del siglo XVII.

Para su fundación y posterior funcionamiento el hospital dispuso en las mandas, de ab undantes rentas, procedentes de las propiedades legadas por el licenciado Gutiérrez de Prado en su testamento, entre ellas numerosas casas, un lavadero de lana, un molino, viñas, y gran cantidad de tierras y entre ella fincas de gran extensión, lo que proporcionaban en conjunto unas rentas anuales de consideración.

Pero a pesar del importe valor del patrimonio, este fue disminuyendo con gran rapidez, hasta el punto de que en 1790 no se podía permitir mantener más que seis camas, hasta el punto de que ya por entonces habia perdido gran parte de sus condiciones hospitalarias, aparte de que solo habia un enfermo hospitalizado, el patio se le daba uso para representaciones teatrales y algunas de las salas estaban dedicadas a criaderos de conejos.

Sucedió que por aquellos años se andaba buscando por la villa cacerense un edificio donde albergar la sede de la recién creada Real Audiencia de Extremadura, y siendo este edifico por su gran calidad de construcción, y su buen tamaño, hicieron que fuera este el elegido, que junto con su mala situación económica y el escaso uso que se le daba como establecimiento hospitalario, fue motivo de la venta del edificio y de la desaparición como hospital.

Comenzaron obras de adecentamiento y adopción y alguna ampliación, como resultado el edificio que se puede observar hoy en día como sede de la Audiencia de Extremadura.

Del original se conserva, claustro, escalera, una pequeña escalera de caracol por que se accede a una pequeña torre, situada en uno de los ángulos y la portada , en la que finalizando el siglo XVIII, lo único que se acometió fue retirar de la construcción original, una hornacina que tenia una imagen de la virgen y unos escudos, que fueron sustituidos por el indicador de la actividad que se le daba uso, el escudo con las armas reales este se colocó tapando la hornacina donde descansaba la efe de la virgen.

Más debio de ser presupuesto corto para las obras de rehabilitación como sede de la Real Audiencia de Extremadura,

Ya que para su terminación intentaron derribar la torre de Bujaco:

“Estuvo esta torre varias veces amenazada de demolición, una a finales del siglo XVIII, cuando se establece en Cáceres la sede de la real audiencia de Extremadura, era 1.790, para adecuar el edificio que la albergara , se somete a una profunda remodelación el edificio donde estaba el Hospital de la Piedad , edificio que se adecuada como sede , para conseguir los materiales necesarios , se propuso al ayuntamiento , por el primer regente D. Antonio Mon y Velarde, el derribo de la imponente torre de Bujaco, a cambio de trasladar el reloj que esta torre tenía  a la Iglesia de San Mateo”

(Publio Hurtado-Ayuntamiento)

 En mayo de 1790, el rey Carlos IV decidió que Cáceres sería la sede de la Real Audiencia de Extremadura, que en la actualidad se denomina Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Extremadura. Una de las razones para elegir Cáceres y no otra ciudad extremeña, fue su clima saludable.
Con esta institución llegaron a Cáceres magistrados venidos de otras zonas de España, escribanos, procuradores, oidores, abogados. Nueve años después, el 19 de febrero de 1799, el rey Carlos IV publicó una Real Pragmática en la que se creaba el Colegio de Abogados de Extremadura, también la gente que vino de lejos en el siglo XVIII se puso a la cabeza del capitalismo local, crean una burguesía que prácticamente no existía, una clase media de comerciantes, capitalistas, de mentalidad burguesa. Participan activamente en la nueva Real Audiencia de Extremadura y en el Ayuntamiento. Son alcaldes y regidores y desde el siglo XVIII a 1920 el poder lo tienen ellos en el Ayuntamiento.

(Fuente Simón Benito Boxoyo-Noticias)

(Fuente Publio Hurtado-Ayuntamiento)

(Fuente Victoria Rodríguez Mateos-Hospital)

Agustin Díaz Fernández

 

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