RESUMIEDO LA HISTORIA
III
CCXXXVIII
Cáceres
Crónica
desde la Ronda de la Pizarra
el origen
de del nombre de Cáceres, y es que se sabe el emplazamiento de la actual ciudad
de Cáceres, corresponde a la llamada en época romana Colonia Norbensis
Caesarina, y que ya en el año de 1794 se reconoció sin dudas este nombre por el
Pater Simón Benito Boxoyo, historiador local, y encontró este nombre
precisamente en el arquitrabe, o dintel empotrado en la muralla y muy cerca de
la puerta de Mérida, como complemento a las crónicas de Plinio, y es que
Cáceres fue aquella colonia romana, y que esto quedo suficientemente
desmostrado y conformado en el año de 1930 al aparecer la piedra fundacional de
la Colonia entra las que extrajeron del relleno ante mural derruido con motivo
de la construcción de un mercado de abastos, quedando demostrado que Cáceres
fue la Colonia Norba Caesarina, y que esta era distinta a los Castros, el de
Castra Caecilia establecido por Quinto Cecilio Metello, durante las guerras
contra el general rebelde Sartorio, y que el fundador y primer patrono de la
colonia fue Lucio Cornelio Balbo el Menor, y que la erigió entre los años 32-20
a.c.
El
historiador alemán Hubner, que anduvo excavando en el campamento romano de
Castra Caecilia, dijo que el nombre de Cáceres podía venir de la forma Cáceres,
tiene relación con el plural Hispano árabe Al-Qärs (Alcazar-Alcazares) más con
la pérdida del articulo al y el acento en la pronunciación.
Se conoce
también que la destrucción de Norba, durante las luchas religiosa surgidas
entre Leovigildo y su hijo Hermenegildo, más parece que al poco la
reconstruyeron o al menos la rehabilitaron y comenzó a ser conocida con el
cognome de Cesarea o Caesarina, ya que así la designa el rey Leovilgido en las
monedas o medallas en conmemoración que acuñó de los dos asaltos que la
hicieron padecer, pero después de esto, no aparecen noticias de nombre alguno
de población o ciudad que se puedan asimilar a Cáceres, así como tampoco
existen citas históricas.
Así las
cosas, la primera mención que aparece procede de Al-Idrisi, que nombra a la
desaparecida población Hin Qras r,s, tiempo después Ibne Sahibe Acala la de
Qasris, que toma la forma de Cacres, pero todo esto es en relación a los
castros, pero se relaciona con castris, y que al pasarlos al romance a través
del árabe da en castellano antiguo características de Alcázar, que según los
especialistas viene del término árabe Qasr derivada a su vez del latín Castrum.
El que la
mencionaran Cáceres en el siglo XIII según el cronista, tal vez se pueda
justificar en los castros romanos Castra Caecilia y Castra Servilia, destruidos
y abandonados desde hacia mucho tiempo, recordemos que Castra Servilia a pesar
de más de 2030 años todavía no ha sido encontrado, y que la antigua ¡Norba tuvo
también sus fortalezas y el emplazamiento de su colonia era sitio estratégico,
así lo vieron los árabes que, rehicieron sus muros sobre el basamento romano,
como defensa del ataque del cristiano durante el siglo XII, elevando en el
centro de la posición y en el sitio más elevado del cercado y culminante un
Castillo o Alcázar, que la hicieron inexpugnable, la existencia de esta
fortaleza y su emplazamiento, están bien documentada y surgió el nombre de Hins
Qazris.
Según nos
explica don Carlos Floriano, Cáceres, fue el llamado Qasris por los árabes y
que este nombre tiene difícil adaptar la fonética al romance, y que según
parece los escribas tardaron mucho tiempo en concretar una escritura
determinada, y aparece hasta en nueve formas diferentes de escribir el nombre
de la villa cacerense, a saber:
Caziris,
figura en las crónicas árabes que, siguió en su historia durante la
denominación arábiga y que conservó las cuatro consonantes de las letras que
transmitió el geologo Al-Idrisi siglo XII.
Cancies,
que figura en las copias de documentos, de las que se valió el cronista para la
publicación de Anales Toledanos, aunque tal vez fuera Canceres.
Cazzeris,
primera mención procedente del documento original como el Cacris de las
crónicas y que aparece en el documento rodado de Fernando II fechado en mayo de
1184, donde se concedía a Pedro Peláez dos villas.
Canceres,
que aparece en un documento en que contiene la avenencia entre Alfonso XII y
los Caballeros de la Orden de Santiago, fechado en Galisteo en el mes de mayo
de 1229.
Cancres,
en el que figura un privilegio con fecha de 31 de mayo de 1229.
Cáceres,
es la grafía en que aparece en más ocasiones, aparece en la que otorga a la
Orden del Hospital, la propiedad de Villaruz, en abril de 1225
Cazzeres
y Cazeres, aparece la primera en un documento fechado en 19 de enero de 1184, y
de la segunda en documentos de 27 de marzo y 26 de noviembre de 1225.
Caceres,
aparece en un mandato de Alfonso XII en 18 de julio de 1222.
Y que
según parece y donde están de acuerdo los estudiosos, es que los árabes por ser
Cáceres un recinto fortificado en torno a un Alcázar o Fortaleza, la
denominación Qasris como la llamó Al-Idrisi, y que seguramente los cristianos
adaptaron el Cazeres o Cáceres o el Cacrés de la época medieval
El
territorio de Cáceres, histórico, era el baluarte que a principios del siglo
XIII hizo que se consolidara para las huestes cristianos-leonesas, el dominio
en la vertiente meridional del Tajo, y que comienza a desarrollarse a merced a
la personalidad política otorgada por su fuero sobre un amplísimo territorio.
Y es que,
si se toma la línea del Tajo, que uno los dos puentes romanos el de Alcántara y
el del Alconetar, y se remonta el curso del Almonte hasta el Tamuja, y
siguiendo por la parte meridional de la sierra de Santa Cruz, Montánchez, y San
Pedro, y volviendo al punto de partida por la vertiente del Salor, tenemos la
delimitación del verdadero territorio asignado a Cáceres.
Más tanto
terreno debía de dar escasos productos espontáneos que esta tierra pobre daba,
por tanto, la verdadera colonización histórica, de la existencia de población
sedentaria que vivían de la tierra, no aparece hasta el momento de la
romanización, ya que el romano era pueblo agricultor, los legionarios
abandonaban sin pena la vida militar para establecerse en colonias y vivir del
trabajo de la tierra.
Eran
villas rusticas, las que se establecieron en las Vegas del Guadiana, en Mérida
también supieron aprovechar las buenas tierras, al igual que en tierra de
barros, pero al pasar al Norte, al atravesar con la Vía Lata la provincia
cacerense, no crearon nada de lo anterior, si no que crean dos campamentos los
castros Servilia y Caecilia, y se asentaron al Norte junto a las tierras del
Ribero, durante las guerras Sertorianas, y en los primeros días del imperio
romano fundan la Colonia Norba Caesarina.
según
parece, la colonia Norbensis Caesarina, fundada por el Cónsul Lucio Cornelio
Balbo el Menor, y con un núcleo de población, que al fortificar la colonia en
el mismo sitio que se ubica en la actualidad, y de la manera que lo hizo,
parece que más que colonizadores, los que asentaron fueron guarniciones para
defender los pasos de las sierras que atravesaba la calzada romana por el Cruce
de las Herrerías.
Pasaron
por esta tierra cacerense, visigodos y árabes, más pocos testimonios dejaron de
su paso, al no ser el de gente belicosa. Norba no fue para el visigodo lugar de
asiento de una ciudad pacifica, lo toman como lugar estratégico escogido por el
romano como puerta hacia el Sur, una fortaleza que vigilaba por todos lados las
posibles llegadas de invasores.
Y debió
ser el aspecto castrense-militar de la villa cacerense, que debió de presentar
a la llegada de los árabes, prescindieron del nombre Norba, la bautizaron como
Al-Qacires (Alcacares-Castillo) y que pronto este nombre se convertiría en
Cacires, y que en el momento mismo de la conquista por el cristiano, se
convertiría en Cáceres definitivamente, y resulta que así debió de ser el punto
de partida que señala la vida que habría de seguir la villa cacerense, sobre el
aprovechamiento de su suelo.
Alfonso
IX de León y Galicia, se apodera de forma definitiva ya de Cáceres, para el
poder cristiano, y en el mismo momento de ocuparla, conceda carta municipal, la
otorga un amplísimo territorio de más de 180.000 hectáreas comprendidas entre
el Puente Romano de Alcántara y el sendero de Carmonita y entre Herreruela y el
Tamuja, cosa sencilla la de los Reyes, y este más que era amigo de dar de lo
ajeno, un Rey generoso con lo que no era suyo, y es que al otorgar el fuero a
Cáceres, los moros eran dueños todavía de toda la mitad Sur del territorio
asignado, y que controlaban desde sus robustas fortalezas asentadas en
Trujillo, Santa Cruz, o Montánchez, y así las cosas los cristianos asentados en
Cáceres veían a simple vistas el territorio más allá de su dominio efectivo, y
que este en realidad no se extendía nada más que hasta el cerro de los romanos,
Puerto del Trasquilón, y la Sierra del Arropez, siendo el valle del Salor,
entre esta línea y las sierras, tierra de nadie, donde un día hacían sus
correrías los moros y otros los cristianos, pero sin mas control en ellos que
el que duraba las algaradas o la razias.
Más al
poco esto empezó a cambiar, y las Ordenes Militares y muy principalmente la de
Santiago de la Espada en 1235, y con el motivo de adueñarse de las fortalezas
en poder del moro, consolidaron la posesión de esta tierra de nadie para los
cristianos de Cáceres, y que a partir de este momento se pudo dar al fuero su
realidad histórica, poblando la recién tomada villa, una parte con los soldados
provenientes de la hueste conquistadora y otra parte con gente del reino de
León y Galicia, estos llegaron atraídos por las libertades y privilegios
concedidos por la Carta Municipal.
Con el
Fuero Alfonsí se asigna la totalidad del territorio al Concejo de Cáceres como
propiedad absoluta de este, y excluye de toda propiedad inmobiliaria a la
nobleza, a las iglesias, o a los clérigos, a las órdenes religiosas, siendo así
las cosas solo el Concejo y los pobladores podían poseer bienes raíces en
Cáceres.
Ocurría
entonces que aquel, asentara su dominio con plena propiedad en el término es
decir al poblador, se le dará tierra, y esto será conforme al reparto de las
quadriellas, estas eran las encargadas del reparto del botín, y de esta manera
se crearon las primeras parcelas de propiedad privada, y que cuya extensión no
se determina, más cabe suponer que dada la enorme extensión de terreno del término
y la escases de numero de particioneros, que cada cual se le diera sin otra
medida que la de su voluntad.
Pero esta
partición del Concejo, no gozaba de la plenitud de su partición, por el
contrario, el poblador propietario de la misma solo tenia pleno dominio sobre
la totalidad del producto de su trabajo como cultivador de su heredad y lo que
producía espontáneamente el campo, arboles, leña, yerbas, caza, pesca, quedaba
como propiedad comunal a la que el dueño de la heredad, a la que el dueño tenia
tanto derecho como cualquier otro vecino, así que podía un poblador dueño de
una amplia heredad de quadriella y en esta tener dos clases de dominio, uno
absoluto, que era sobre la parte cultivada y otro, restringido solo de derecho
aunque no de hecho sobre toda aquella parte del terreno que no estuviera
dedicada al cultivo.
Aunque se
daba las circunstancia de que cultivaba más bien poco, los pobladores al primer
vistazo del terreno, se dieron cuenta de que esta tierra era poco agradecida al
cambiar frutos por sudor, al instante vieron y entendieron que el cultivar esta
pobre tierra, solo les acarrearía sacrificios y miserias, más esfuerzos y
penalidades que el que habían sufrido para conquistarla, la zona del Ribero era
estéril, y la tierra de las sierras exigía una lucha enorme contra el monte,
lucha perdida de antemano, el arbolado era una selva, y en cuanto a los
majadales o tierras de pastos rendian más sin mirar para ellos, que el
rendimiento que les pudiera dar con mucho esfuerzo y sudor, y quizás sea por
esto por lo que desde el minuto uno de la conquista en las tierras Cacerenses
se asienta la ganadería y casi se renuncia a las faenas en las tierras de
labor, más los trabajos de la agricultura no se abandona por completo, ya que
se cultiva para cubrir las necesidades internas.
Y asi las
cosas, el fuero nombra al trabajador de la tierra con el nombre de labrador,
más este nombre tiene distinta consideración, y o precisamente según el trabajo
que realiza, es según su relación con la tierra, o con el dueño de la tierra,
asi se pueden dividir en grupos de libres o siervos, n lo que esta escindida la
plebe medieval.
Nombra el
fuero al Labrador o trabajador de la tierra de condición libre, y que trabaja
por una soldada diaria y que es dueño de rendir la jornada o no y con quien
quisiera darle trabajo, y el hombre que labra a jornal debe recibir según el
fuero, su soldada el mismo día que hace su trabajo, bajo pena de verse obligado
el amo por cuya cuenta trabaja a pagarle el doble al día siguiente.
Y también
tiene el labrador de condición libre, el llamado mediero o aparcero, y es el
que realiza su labor en tierra extraña, teniendo que partir el producto con el
señor de la tierra, en Cáceres, se estipulaban las medidas en condiciones
distintas y según las épocas, unas veces el mediero ponía solo el esfuerzo de
su trabajo, siendo por cuenta del amo de las tierras, bestias, aperos, y
simientes, otras veces el señor aportaba solamente la tierra y todo lo demás
iba por cuenta del mediero, y otras veces uno ponía la tierra, el otro su
sudor, y lo demás lo ponían por mitad los demás elementos necesarios para la
labor, pero fuera la que fuera la aportación de cada cual, siempre el reparto
era por mitad.
Aparte de
jornaleros y medieros, los demás trabajadores eran de la condición de siervos y
el fuero Alfonsí, los distinguía entre adscritos y no adscritos, los primeros
pertenecían los Collazos, siervo labrador, que trabajaba la tierra de su señor
con derecho a una parte de sus frutos, el otro era el llamado Inguero o Gañan,
que es el que ara con yuntas de bueyes y que podían ser suyos o del señor de la
tierra que trabajaba, la soldada del gañan era de dos Cahices de pan, (medias
de capacidad de cereal) medio Cahiz de trigo, medio de centeno, media Onza de
Sal y tres pares de alpargatas de las buenas. Cuando labra con yuntas del amo,
este le hace entrega de los bueyes por un año y el yuguero corre con el cuidado
y la manutención de la yunta, además de su soldada, La Amafaga, que era especie
de indemnización, esta se pesaba en trigo y que llegaba a tres Cahices y medio
por cada yugo que se les estuviera encomendado.
También
existía entre los labradores el llamado Solariego, este era siervo adscrito a
un señor, estos eran los auténticos siervos de la tierra.
Pero tras
la conquista, la tierra cultivada era escasa en la villa cacerense, porque era
escasa la tierra cultivable, y por si fuera poca la escasez, rendía poco y eso
con mucho esfuerzo y sudor, estando así las cosas fue natural que se comenzara
a labrar en los alrededores de la villa, entre la Fuente del Rey, o Acuífero
del Marco, y el Guadiloba, sembrando en parcelas que se regaban con aguas de la
Ribera, y que estas se denominaban Alcaceres. Alcaceres se denomina al terreno
de poca dimensión, más o menos con la dimensión de un huerto, en los llanos se
cultivaba predios de secano, designados estos con el nombre de Haceres, y que
viene de faceres y esta de facer, que es tierra de hacer o trabajar.
Unas cuantas
huertas y algunas viñas eran todo lo que se cultivaba, las grandes tierras de
labor no surgen hasta cuando comienza el descuajo del campo, más cuando esto
ocurría, ya habían pasado siglo y medio después de la conquista.
La
disposición foral y en virtud de la cual tan solo el Concejo podía alegar pleno
dominio, sobre el momento en que la heredad de quadriella daba solo dominio
sobre el suelo cultivado, dejando el resto como terreno abierto y de
aprovechamiento común.
Pero
tanto el Concejo como los particulares podían pedir para si el aprovechamiento
exclusivo de cualquier producto espontaneo dentro de un área de terreno
determinado y que en la edad media se llamó Canto, que es lo mismo que seguro o
reservado y de donde viene en romance las palabras Coto o Cotada.
Se podía
establecer Coto sobre las yerbas, sobre la leña, la caza, la pesca y sobre
determinados frutos como la bellota y en las aguas, y como quiera que estos
productos quedaban al establecerse el coto defendidas de cualquier intromisión
Extremeña, la tierra acotada tenía la denominación de defensa, y de ahí, se
pasó a la denominación de dehesa.
Así las
cosas la palabra dehesa, solo afecta a lo que la tierra produce sin
intervención humana, lo que hoy se denominan dehesas de labor, recibieron en
Cáceres y a partir del siglo XIV, el nombre de labranzas, y eran tierras del
Concejo que este cedía particulares para los ciclos de labor, posío, barbecho,
siembra, rastrojera, y que mientras no era abandonado por el labrador al cual
le habían dado la concesión, continuaba bajo s dominio y que la podía
transmitir a sus herederos, más revertían al Concejo en cuanto el labrador, o n
o las cultivaba en las debidas condiciones para cederlas a otro cultivador que
la solicitase, único requisito era que el solicitante fuera vecino de la villa
cacerense.
Estas
condiciones no tenían limite ninguno, y un labrador podía ser dueño de todas
cuantas labores podía tener en cultivo, entonces podríamos decir que la dehesa
era solamente un coto para el aprovechamiento de yerbas, como la dehesa de
pastos, de leña, de madera, corcho, bellota, caza y pesca, no se tiene ni que
decir que, los cotos de yerbas y bellotas, eran los más amplios y de mayor
importancia en tierras cacerenses.
El
asegurar yerbas para el pastoreo del ganado fue vital para la burguesía
ganadera que se estableció en Cáceres a raíz de la conquista y bajo el amparo
de las libertades concedidas por el fuero, más en el comienzo de la villa como
población cristiana, ni los particulares ni el Concejo tuvieron esta en cuenta
necesidad, o al menos no sintieron que les apremiara, ya que los habitantes
eran pocos y el termino amplísimo, las llanuras por el Norte y Este y loa
valles por el Oeste y Sur, bastaban y sobraban Para el mantenimiento de la
ganadería, pero pasados los primeros veinticinco años, es cuando la necesidad
comienza a hacerse sentir, por lo que el primero en acotar fue el propio
Concejo, que en 1270m reserva la Zafra y en 1278 establece en la Arguijuela la primera
dehesa Boyal, al poco tiempo y ya por particulares acotan e Alpotreque y ya en
el siglo XIV se establece la dehesa Guadiloba.
Tenemos
entonces que la dehesa Boyal es el terreno defendido, y por lo tanto acotado
para el pastoreo de ganado vacuno del común de los vecinos, que por la mañana
sueltan sus reses, que por sí solos marchan a la dehesa y ya por la noche del
mismo modo regresan a los tinados.
Y Cáceres
tuvo su dehesa Boyal, de igual modo que tuvo una dehesa potril, que es la
dehesa de los Caballos, donde vivo yo, y algunos más claro está, poco más tarde
también se fundó dehesa para los cerdos, denominada las Varas del Común, que sería
pasado el tiempo en el porquero, esta dehesa no se dónde estaba ubicada.
(Fuentes
Floriano Corbacho-Villa)
(Orti
Belmonte-Vida en Cáceres)
Agustín Díaz
Fernández


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