RESUMIENDO LA HISTORIA 

                                               I

                                         CCXXXVI

                                         Cáceres

Crónica desde la Ronda de la Pizarra

Cáceres, esa vieja ciudad aislada, solitaria, que cumplió su destino histórico hace más de siete siglos, a raíz de su reconquista como población cristiana, que más que reconquistada fue una verdadera fundación, aquí no había más que un reducto almohade, solo un amplio corralón amurallado y fortificado, construido sobre las ruinas romanas de la colonia Norba Caesarina, desaparecido hacía ya más de mil años, de estos mil años de ruinas y abandonos, la noticia de Cáceres población son nulos, y poco abundantes, poco fehacientes, las que se refieren a su comarca, hasta los bordes de la Trasierra,

Cáceres desapareció como población allá por los siglos III o IV de nuestra era, para renacer como fortaleza durante las correrías de los árabes almohades, todo el territorio quedo más o menos despoblado, siendo tierra de nadie, de tránsitos, pero poco transitada en los trasiegos militares de las invasiones y en las consiguientes de las luchas de los pueblos barbaros entre sí, después las de los musulmanes entre sí, y más tardes musulmanas contra cristianos.

Cáceres está limitada al mediodía, por la divisoria montañosa que, partiendo de las altamiras, se dirige hacia Guadalupe, Santa Cruz, Montánchez, San Pedro, San Mames, y que a esto se la llamaba la marca inferior, o tierra de fricción entre cristianos y musulmanes, y que perduró hasta la conquista definitiva, el territorio que habría de ser Cáceres, quedaba reducido a la parte central de esta marca por el Este, a partir del Almonte comenzaba la zona de expansión del reino de Castilla, a la que pertenecía Trujillo, Santa Cruz y Montánchez, Cáceres terminaba en las cuestas de Araya, desde aquí hasta la frontera con Portugal y que en el momento de la conquista era dominio de las Ordenes Militares.

La extensión que ocuparía la región cacerense, se aproxima a los 1769 kilómetros cuadrados y con el paso del tiempo hubo de sufrir diversas modificaciones o mutilaciones, así como Malpartida creó un semi enclave, Arroyo del Puerco estuvo unido a Portugal y que terminó siendo señorío de los Herreras, Aliseda creó tras un largo pleito, otro enclave al borde de las tierras de la Orden de Alcántara, y por privilegio de Enrique IV, se creó lo que después sería la pertenencia del casar de Cáceres, más sin dotarlo determino.

Sucedía que se estaba rodeado de vecinos revoltosos, tenía por el Oeste los Caballeros de la Orden de Alcántara, que aprovechando la imprecisión de los limites por la parte del Araya, entraban con sus ganados en el término de Cáceres, más otras veces ocurría, al contrario, pero los alcantarinos apresaban el ganado, con el pretexto que estaban pactando en las tierras de sus encomiendas, por el Norte en Alconetar, era feudo de los Caballeros del Temple, estos, sin alegar pretextos de ninguna clase, solían hacer correrías de pillaje por las riberas del Almonte, donde no solo se dedicaba al robo de ganado, si no que recurría a la violencia sin contemplaciones, hasta que les salieron al paso los Caballeros Cacerenses, estos amparados en la protección real, pusieron coto a los desafueros templarios.

Pero el termino de Cáceres es de singular característica, por lo variado del mismo, al Norte, tierra de riberos, tierra quebrada que sigue los márgenes del Tajo y de sus afluentes, tierra quebrada en los tortuosos riberos del Almonte y del Tajo, hasta llegar a Alcántara

La penillanura se extiende hacia el Sur, con la interrupción del espigón de las sierras que promedian la vertiente desde Santo Toribio al Risco de Sierra de Fuentes, espigón que da forma a Valdecajarillo, la Sierrilla, el Teso, la doble ondulada donde Cáceres se asienta, el Valle de Valincoso, La Buitrera y la Sierra de la Mosca, terminando en el Portanchito, en el Risco, dando paso a la tierra de las Torres al Puerto del Collado.

Sucedió que, el centro de la conquista se traslada a la línea del Tajo, una nueva invasión de los temibles Almorávides se había producido, estamos en el siglo XI, llegando la incursión africana hasta el rio Guadiana, rápidamente el Rey de Castilla Alfonso VI corre a contenerlos, atravesando los puertos por las sierras de San Pedro y ya en campo de Sagraje (Badajoz) y siendo el 23 de octubre del año de 1806, dio una horrorosa batalla para el cristiano, tan tremendamente horrible que las huestes cristianas se dispersaron en plena batalla, resultando herido el monarca castellano, teniendo que ser transportado en unas angarillas a través de campos desolados y resecos, toda vez que aquel año el calor se mantenía en tierras extremeñas, Alfonso VI, sufría una espantosa sed por la pérdida de sangre, al no encontrar agua le daban a beber vino, con lo que su majestad pillo una soberana turca.

Subieron por la antigua Vía Lata (Ancha), ya llamada  Vía Guinea, o “Ruta de la Plata”, en Alcántara tomaron desvío hacia la Vía Dalmacia, (Garrovillas hasta Perales del Puerto) hasta llegar a Coria, donde ya por fin pudo ser curado, de las heridas y de la borrachera.

Ya pasado el tiempo, la batalla de Zalaca hizo de aprendizaje del terreno para Yusuf Ben Tashufin, que al punto de dio cuenta de que no era suficiente para la defensa la cuenca del Guadiana, junto con la defensa natural de las montañas divisorias, vio claramente que era preciso avanzar más hacia la línea del Tajo, para crear posiciones que le sirvieran de contención y vigía de los movimientos de los cristianos, y le llamo la atención para sus planes, la sierra que promediaba el territorio cacerense, y que en su centro se encontraba un enorme corralón abandonado, este corralón era la Norba Caesarina, viendo al punto el enorme potencial de esta, como sitio estratégico para sus fines.

Desde las montañas o sierras que rodean Cáceres, desde sus alturas se dominaba toda la penillanura por el Norte y por el Sur se encajonaba las Sierras quedando bajo dos fuegos, las dos vaguadas de la Ribera de Cáceres y las zonas del hoy San Blas hasta San Antón, y ante lugar con las enormes posibilidades estratégicas instaló una guarnición.

Y llegando a este punto, ya tenemos otra vez a Cáceres figurando por derecho propio dentro de la historia.



Todo había lo había perdido Cáceres, todo, hasta el nombre al desaparecer como Colonia, y así fue como el kaib Almorávide que la ocupó, tuvo que ponerles un nombre y este fue:

QASR I’S

Nombre que en los documentos de Al-Idrisi, (Geógrafo, Cartógrafo y Viajero árabe del siglo XII) la nombre como:

HINS QASR I’S

El cronista nos cuenta que los Almorávides, dominaban la posición estratégica cacerense, desde el año 1086, y pasado un siglo es cuando los monarcas leoneses intentan conquistar las posiciones al sur del Tajo, estamos en el año de 1169.

Había que tomar posiciones y situarse en las Sierras, y desde allí continuar con el avance por la cuenca superior del Guadiana, más había que hacerlo rápidamente, antes de que la posición fuera ocupada por Alfonso Henriques, Rey de Portugal, que tenia las mismas pretensiones, pero no podía cegarse el de León en esta aventura, ya que tenia que cuidarse y mucho del Rey de Castilla Alfonso VIII, que comenzaba su reinado con todo el ímpetu de su juventud, que ansiaba fuera proclamado Emperador y que también tenía proyecto de expansión de su reino, y no era de extrañar que lo hiciera por el área del de León.

Ya desde 1169-1170, Cáceres se encontraba en poder cristiano, año en que Fernando II, Rey de León la tomó de Geraldo de Sampavor, mercenario portugués, al que el de León apresó en el asalto que los lusitanos intentaron contra Badajoz junto con Alfonso Enriquez I de Portugal y suegro de Fernando II de León,* Con el apresamiento del mercenario Geraldo de San Pavor, a cambio de su libertad este rindió a los cristianos las plazas que estaban en su poder como Cáceres, Trujillo, Santa Cruz de la Sierra, Montánchez, ¡Cáceres, Montánchez y Santa Cruz quedaron en manos del monarca leones, Trujillo quedo en encomienda a otro mercenario, este llamado Rodríguez de Castro “El Castellano”*

A partir de entonces las relaciones entre cristianos y moros, era de aparente tranquilidad, y quizás fuera este el motivo por el que debían de tomar este conquista como definitiva , toda vez que las crónicas señalan que el suelo cacerense comenzó a poblarse, así* como el Conde Gonzalo de Marañón, que fuera Alférez del Emperador Alfonso VII, y que tras la muerte del monarca, sirvió a las órdenes de su hijo Fernando II, fundó en los bordes de la Sierra, cerca del Cruce de las Herrerías, un Casar, con carácter de señorío y cuyo nombre fue Casar del Conde don Gonzalo, y que hoy se llama las Casas de Don Antonio, como recuerdo de la época señorial, una vistosa picota en el medio de la plaza evocando así, la justicia señorial.



                                          Picota de Ajusticiar

Muy cerca, y sobre las ruinas de la mansión romana Sorores, rozando el borde la Vía Lata (Vía Ancha, o Vía de la Plata), un morisco llamado Aben Valos, elevó una labranza, protegida por una Atalaya, de nombre Santiago de Bencaliz, y más adelante en el camino, un tipo que debió ser valiente, toda vez que estaba muy cerca del territorio moro y cuyo nombre era Pedro Cervero, fundo una granja (Aldai) que aún se llaman la Cervera.

Cáceres, estaba protegido por una guarnición de Caballeros Leoneses, que tenían la misión de la vigilancia de los pasos por las sierras, reunidos con el monarca leones Fernando II, acordaron fundar una fraternidad Religioso-Militar, con el fin de defender la religión, la lucha contra los moros y la custodia de los caminos y a los peregrinos que se dirigían a la tumba del Apóstol Santiago, y cuyo Primer Maestro fue un Pedro Fernández, teniendo como casa-convento la actual iglesia cacerense de Santiago de los Caballeros, adoptaron como insignia una espada roja con el puño y los gavilanes floreados, insignia que llevaban cosido a su hábito blanco, y que en un principio se denominaron Fratres de Cáceres, pero a causa de su insignia fueron pronto conocidos como Hermanos de la Espada, y que andando el tiempo y una degollina se habrían de llamar Caballeros de la Orden Militar del Señor Santiago.

Más en esas andaban, cuando sucedió que el Califa Almohade Abu-Yà Qub, descontento con la situación creada en la vertiente Sur, ni con las treguas pactadas con los cristianos que, por causas de estas treguas se habían apoderado del total del territorio cacerense, y que los cristianos se habían enseñoreando de toda de toda la llanura meridional hasta las sierras, con lo que quedaba impedido el avance musulmán hasta la línea del Tajo, y quedando por otra parte una clara amenaza cristiana para Badajoz.

Y ocurrió que en el año de 1173, estas paces sin saber con rotundidad quien fue el culpable, lo mismo moros que cristianos se echaron las culpas mutuamente de la ruptura y del comienzo de las hostilidades; Hecho cierto era que, el Califa de los Almohades, no estaba contento con la situación, más según cuentan las cronistas Fernando II de León inició la lucha, con el pretexto de que Abu-Yà Qub, había firmado treguas con el sobreaño de Castilla Alfonso VIII, treguas estas que el de León interpreto como gesto poco amistoso, toda vez que podía indicar que se trataba de impedir que los caballeros Castellanos vinieran en auxilio del de León, en caso de guerra.

Alguna crónica habla de que fue Fernando II de León el que provoco al Califa Almohade, al raziar tierras que pertenecían al moro, por la parte de Andalucía, como represasila Abu-Yà Qub, dio comienzo a la guerra.

La cosa fue que, en 1173, las aguerridas tropas de Abu-Y’a Qub, cruzó los puertos y subiendo por la antigua Vía Lata, ya llamada Vía Guinea, donde a cada poco encontraba resistencia por parte de los Caballeros de los Fratres de la Espada, y según parece el objetivo principal era apoderarse de Coria y de Alcántara, cuando se desvió hacia el Oeste, dejando a cargo a su lugarteniente Abu-Hafs Humar, que marchó sobre Cáceres, mientras el califa seguía la invasión por la línea del Tajo.

La tropa mora, salieron de Sevilla en agosto de 1173, cuando el Califa dejo al mando de la tropa a Abu-Hafs, este paso por Mérida para aprovisionarse de tropa y bagajes e impedimenta, llegando ante los muros de Cáceres a últimos de Septiembre primeros de Octubre, montado sitio, talaron los alrededores y se dedicaron a hacer amagos de asalto, y vigilar que nadie ni nada saliera ni entrara de la villa cacerense, y tras seis meses de asedio en 10 de Marzo de 1174, tomó la villa por asalto, las temibles hordas almohades, hicieron una carnicería con todo el cristiano que le salía al paso, y ya dominada la ciudad, los últimos defensores de la villa, junto con los cuarenta Caballeros de Los Fratres que quedaban con vida, se refugiaron en una de las torres defensivas, unos lo fijan en la de Bujaco, otros en la Atalaya Redonda que se adosó como Torre del Homenaje al palacio de Carvajal, el caso es, que en una de estas torres se produjo una degollina horrorosa con los defensores, cansados tal vez, de la resistencias que les había presentado los Caballeros de los Fratres durante su expansión por territorio cacerense. Estamos en 10 de marzo del año de 1174.

(Fuentes Floriano Cumbreño-Historia)

(Fuentes Orti Belmonte)



Agustín Díaz Fernández

 

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