GOLFINES DE ABAJO
Cáceres
CCXLIII
Siglo XV
Crónica desde la Ronda de la Pizarra
De estilo gótico y fachada plateresca
construido a finales del siglo XV principios del XVI, la fachada de este
palacio desde el punto artístico es una de las más interesante de la ciudad
medieval.
Se destaca una enorme torre cuadrada,
a la derecha tiene otra torre muy alta cuadrada, con matacanes en dos de sus
lados, esta torre es de fecha anterior y debió pertenecer a la casa absorbida
por los golfines, la puerta se abre en arco de medio punto y largas dovelas
(Piedras labradas en forma de cuña que componen un arco), a ambos lados tiene
escudos de Golfines (torres y lises) y Álvarez (León).
Sobre las puerta dos ventanas, la
primera con reja, la segunda es un ajimez (ventana o balcón saliente cerrado
por celosías, de tal forma que se pueda ver en exterior sin ser visto) de arcos
de medio punto y mainel de mármol, con capitel jónico ( que se caracteriza por
tener una columna estriada y sin aristas) sobre el cual hay un escudo de los
reyes católicos, con corona real y remate de cruz .
Bajo el alfeizar de la ventana, que
está adornado con molduras hay otro
escudo de los Golfines, sujeto por dos ángeles niños, debajo una placa cuadrada
y dentro una corona con flores en los ángulos, con la inscripción FER de FER (
Fernando de Fernando )todos estos elementos están bajo alfiz trilobulado ( cuyo
eje central es un triángulo equilátero ).En el frontal, de la torre, entre dos
medallones con cabezas decorativas en alto relieve, vemos el escudo cuartelado
de Golfines (flores de lis y castillo, bajo yelmo de frente con lambrequines (
adornos de hojas o cintas que nacen de un yelmo ) que se desarrollan en tallos
serpenteantes, bajo el un cartel con la inscripción ¡ Esta es la casa de los Golfines!
La Familia Golfin
Vinieron de Francia, dicen
unos, de Cataluña los otros, pero en realidad no se sabe a ciencia cierta su
procedencia, así como la etimología de su apellido, reclamados a una cruzada contra los musulmanes por el
rey Alfonso VIII de Castilla en 1212, una nueva guerra santa bendecida por el
propio papa Inocencio III. Eran soldados, mercenarios acostumbrados allende los
Pirineos a una vida de rapiña y pillaje, aprovechando las luchas que su rey
libraba contra los albigenses. Y en los reinos de Castilla y de León no
cedieron en sus costumbres, siendo causa de frecuentes desórdenes y disputas
con los peninsulares los días en que no peleaban codo con codo en los campos de
batalla. Con la
última victoria en las Navas de Tolosa, la cruzada termino y nuevos territorios
fueron conquistados por los cristianos, y ejércitos de soldados volvieron a sus
hogares, pero muchos de los galos no regresaron a su patria.
Hidalgos sin
hacienda, eran mal vistos en aldeas y villas, y, no habiendo otro remedio,
algunos decidieron unirse entonces en temerarias partidas de ladrones que
asolaron, durante décadas enteras del siglo XIII, las tierras castellanas, cristianos,
musulmanes o judíos; hombres o mujeres; clero, nobles o pecheros. No guardaban
distinción en sus fechorías si había buen botín, a los jefes de estos grupos
marginados, las gentes los llamaron golfines. Y uno de los más temidos
asaltaba y desvalijaba los caminos fronteros del río Tajo; un tal Alfón Pérez,
que en esto sorprenden las leyendas con un nombre tan poco francés.
Las
noticias del primero de los Golfín cacereños recuerdan que aquel capitán de
bandidos un día, en uno de sus numerosos saqueos por el duro camino que unía la
villa de Trujillo a la de Cáceres, cruzó sus miradas y asombro con una bella
doncella, acompañada y protegida por un grupo de hidalgos, mercaderes y
religiosos que viajaban juntos.
La joven
manceba no perdió la apostura, con los cabellos sueltos e indómitos por el
esfuerzo de la jornada, con los pies desnudos al viento, montando una mula que
soportaba, además, alguna carga de importancia, a lo que parecía de familia de
alto copete y buenos dineros ,ello no importó al obnubilado bandolero, pues
quedó tan impresionado y enamorado en ese preciso instante que, interesado por
su filiación, conoció que se llamaba María y era hija de un caballero principal
de la cercana villa de Cáceres, don Gome Tello, del linaje de los Figueroa.
A riesgo de
ser preso y ajusticiado por sus fechorías, Alfón Pérez se presentó una noche en
las mismas puertas del palacio del noble cacereño. Enfrentado a solas con el
padre, le dio razón de su venida a extrañas horas y, al término, solicitó la
mano del más preciado tesoro de esa casa, asegurándole que en el pasado
quedaban sus andanzas.
El orgulloso
Gome Tello, lejos de presentar lucha o mandar prenderle aprovechando lo
ventajosa que le era la situación, muy a su pesar supo por su propia hija que
el amor que decía sentir el malhechor era correspondido en igual grado. La
insistencia en los ruegos de ella aflojó las fuerzas del odio de él; sus deseos
de justicia y venganza cedieron a estos deseos y, finalmente, solicitó, a su
vez, al golfín que, al menos, ganara la pretendida prenda obteniendo el perdón
del rey de Castilla por sus actos, cosa harto difícil debido a su fama de
salteador y el temor que confería su persona en la nobleza local.
Pasado
un tiempo, volvió a presentarse ante el padre con una carta que recogía loas
del rey Alfonso X el Sabio hacia su persona y valor mostrado en diversas
batallas contra el musulmán. Con el testimonio de la consideración regia, ganó
el perdón e incluso tierras con que dedicarse a menesteres más dignos.
Gome Tello
concedió la mano de su hija a Alfón Pérez el Golfín, cuyo apodo quedó
por apellido de una nueva familia, llamada a protagonizar una parte de la
historia de la villa de Cáceres, levantando sobre un antiguo solar de los
Figueroa, lo que con el tiempo fue el palacio de los Golfines de Abajo, que
llegó a ser algún tiempo las casas del Camarero.
El palacio de
los Golfines de Abajo de antiguo se conocía, hasta no hace muchos años, con el
nombre más popular de Casas del Camarero, en tributo a Sancho de Paredes
Golfín, pues por oficio fue camarero de la reina Isabel I de Castilla, la
Católica, y después de sus días, del rey de Romanos y de Hungría y Bohemia, su
nieto el infante Fernando, como así gustó plasmarlo en su testamento antes de
morir.
Consiguieron este enorme palacio mediante la
adquisición de e importación de diecisiete casas vecinas, este palacio en su
origen perteneció a los Tello, que llegaron a Cáceres cuando la reconquista acompañando
a las huestes de Alfonso IX de león, Gome Tello fue designado uno de los doce
alcaldes del concejo al constituir Alfonso IX el cabildo municipal.
Otro Gome Tello, fue regidor del concejo, en 1.333
juro en las cortes de Valladolid en representación de la villa como heredero
del trono al infante D. Fernando hijo primogénito de Alfonso XI de Castilla, en
las luchas entre los hijos bastardos del monarca y el legítimo d. Pedro, se
puso al lado de este y capitaneo en Cáceres a sus partidarios, contra los
adeptos al conde de Trastamara y sus hermanos que capitaneaban los Giles.
Destacan de esta rama de Golfines, Alonso Golfín,
señor de torres Arias, fuente de la higuera y conchuelas, jefe de la casa de
golfines de Abajo, que tuvo por huéspedes en su casa a los Reyes Católicos,
cuando vinieron a Cáceres a apaciguar los bandos y a ordenar el gobierno de la
villa, en 1.477 y en 1.479, los reyes les concedieron en 1,485 la facultad para
crear el primer mayorazgo de esta familia, escribieron sus majestades muchas
Cartas a este caballero, que posiblemente se guarden
en la biblioteca de este palacio, en concreto una pidiéndole ayuda para la
conquista de Ronda, lo que hace ver la el poder de esta familia.
Su hijo Sancho de Paredes Golfín, fue nombrado en
1.479, por los Reyes Católicos , de la guardias personal de los monarcas,
concediéndole permiso para que pusiese las armas reales en la fachada de su
casa, por haber estado hospedados en ella y pusiese en ella una cadena ,
símbolo de fidelidad, Isabel la Católica, le nombró su Teniente camarero mayor
en 1.498 y en 1.504 le concedió numerosas recompensas por sus servicios, al
morir doña Isabel, D, Fernando le nombro camarero de su nieto el infante D. Fernando, en 1.505 fue nombrado
Continuo de la Guardia personal de doña Juana la Loca .
Caso con una dama de la reina, Isabel Coello y
tuvieron diecinueve hijos varones y ocho hembras.
En la fachada una inscripción ¡Aquí esperan los
Golfines día del Juicio ¡ç
Notas
El historiador nos cuenta que, en su origen y en el de
apellido de Golfín, que así son llamados algunas veces, otras Holguines y otras
Golfines, promiscuamente en los instrumentos antiguos, no se puede señalar
punto fijo, aunque algunos sumarios antiguos los hacen originarios Francia.
Nos encontramos unos Golfines muy belicosos en
Extremadura y otras provincias, y tanto, que los señores reyes hacían mercedes
con calidad de que los que la recibían, hiciesen guerra a los golfines. Con
estas condiciones, dio el Sr. D. Sancho, IV a Fernán Pérez del Bote, caballero
de Plasencia , facultad para edificar sus casas fuertes en la cabeza de Belvis
, con 30 vasallos, tales que pudiesen defenderse de los golfines y hacerles
guerra y con la misma a Pedro Sánchez de la Cámara del lugar de Jaraicejo, en
cuyo término , tenían ocupado el castillo de la Jara y otros, y el señor don
Fernando IV a Garci Sánchez de Trujillo, su vasallo, el lugar de Valdepalacios
que estaba en su poder, como consta por privilegio dado en Burgos en 8 de
Septiembre de 1.295, y este documento presento por la ciudad de Trujillo, en
pleito con el convento de Guadalupe en la cancillería de Granada, sobre la jurisdicción
, y en las cortes que el rey Sancho celebró en Valladolid en el año de 1.293,
hablando de las penas de las cercanías se determinó :
¡Otrosí , que no sean tenudos, de pechar
los daños que ficieren los golfines a los pastores, cuando pasaren con sus
ganados ¡
En el archivo de Cáceres figura.
Eran tan poderosos y tuvieron tantos castillos y casas
fuertes (ya fuesen los Golfines, linaje particular o muchos coaligados con este
nombre o como los Güelfos de Italia) que contra ellos se establecieron las hermandades viejas de Talavera y Ciudad Real,
como consta en los privilegios otorgados por los señores reyes y confirmados por enrique II en 8 de
Noviembre de 1.374 y d. Alonso el sabio concedió, con el mismo pretexto de
guerrear a los Golfines a la orden de Calatrava ciertos privilegios , y la Mesta
les tributaba varios carneros que parece
que llevo el comendador y otras mercedes a diversos caballeros.
Hace singular memoria, de la belicosidad de los
Golfines y como tenían ocupado el puerto de Muradal, de donde hacían guerra al
moro, y muchos daños a cristianos, Bernardo de Desclot, caballero catalán en su
historia que escribió de Cataluña, cerca de los años de 1.300, no atreviéndose
a señalar el origen de los Golfines.
la fachada del Palacio de los Golfines y en sus
enterramientos hay una inscripción en la que se lee: “Aquí esperan los
golfines el día del juicio”
Agustín Díaz



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