VISITANTES ILUSTRES II
CCXLV
Cáceres
Crónica
desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra.
En la
anterior entrega, repasábamos los visitantes ilustres que pasearon por las
calles cacerenses, desde el gran Julio Cesar, pasando por Leovigildo, Alfonso
VII “el Emperador”, Fernando II de León, Jucef Abu-Ya’Qub, Alfonso IX de León,
y más de más.
Don
Alfonso X “el sabio “,
La
estancia de este hostigado monarca, del paso por la villa cacerense, consta de
una sola Carta Real, dada por el mismo a instancia del Concejo, en Burgos el 22
de noviembre de 1280, dirigida a los entregadores de los pastores de la tierra
de León, para que estos hiciesen guardar los cotos que pusiese aquel en la
Zafra y la Zafrilla, en la que se lee,: Sepades, que agora, quando yo, vine por
Cáceres. pero no se puede decir con exactitud la fecha de la venida, así como
tampoco los motivos.
Don
Sancho IV, “el Bravo”
Tambien
este rey paseo por las calles de Cáceres, pero fue antes de ser coronado, la
venida a la villa fue como infante, y poco antes de reinar, año de 1284.
Cáceres
como la mayoría de las ciudades y villas del reino, harta y cansada de la
desastrosa administración del autor de las partidas, se afilió al partido de
don Sancho, en el que tambien figuraba el Maestre de la Orden de Alcántara, de
gran influencia en la villa cacerense, pero el Pontificado Martino V, hizo que el Maestre se alejara del
bando del Infante, y prestase obediencia a su padre, al llegar la notica a don
Sancho, de que el Concejo sin la presión del Maestre, estaba propicio a volver
a la gracia Real, vino de Talavera de la Reina, donde se encontraba en 1284, e
intrigando, amenazando y prometiendo, consiguió que la villa permaneciese fiel
a él.
Don
Alfonso XI
Este
inconstante monarca, en 1335, venia capitaneando sus tropas contra el de
Portugal, y tras haber depuesto de su cargo al Maestre del la Orden de
Alcántara, don Ruy Pérez Maldonado, en la ciudad de Trujillo, vino a Cáceres,
aprovechando la presencia del Abad de
Morimundo, que venía este visitando los conventos de la Orden del
Cister, Orden a la que pertenecía la militar de Alcántara, hizo elegir Maestre
de ella , en la Iglesia de la Magdalena “adosada al Alcázar, y edificada a
fines del siglo XIII, por el Maestre de a Orden de Alcántara don Fernán Pérez
Gallego” a su despensero mayor y favorito Gonzalo Martines de Oviedo.
Tres años
después volvió a la villa cacerense, don Alonso, venia en persecución de su
antiguo privado, al que sitio en el castillo de Valencia de Alcántara, al que
mandó degollar así se le entrego, la embestida irresistible de las intrigas
palaciegas, y por el enorme delito de haber hablado con poco respeto de la
manceba Real, doña Leonor de Guzmán.
Don Pedro
I “el Cruel”
Hasta en
dos ocasiones vino de visita a la villa de Cáceres, el vengativo monarca.
La
primera en 1353, persiguiendo al que otrora fuera su favorito don Juan Alfonso
de Alburquerque, contra el cual se habia levantaba en armas en los castillos de
Medellín y Alburquerque y la Codosera, la
segunda visita, la hizo en 1367, a que los caballeros Giles, que tenían el
Alcázar cacerense, en rehenes, hasta que se decidiese la contumaz contienda mantenida por el Rey y su hermano
el Conde de Trastamara, le entregasen la fortaleza, y por haberse negado a
ello, los mandó degollar.
Don Juan
II
Las continuas
revueltas de los integrantes Infantes de Aragón, quienes se habían apoderado de
varias villas extremeñas, obligaron al monarca don Juan II, a la avenida de
Cáceres, de paso para Alburquerque, donde se habían hecho fuerte a finales del
mes de diciembre de 1429.
Junto a
él venia el privado don Álvaro de Luna, cuyo ascendiente en el Real ánimo era
el principal motivo de la enemiga de los infantes, pero la expedición resultó
baldia, ni consiguió que se rindiesen la plaza, desde la que lo insultaron
grandemente los sitiados, ni aminoro el vendaval de rebelión que se habia
extendido por la comarca.
Los Reyes
Catolicos.
Posesionada
la ilustre doña Isabel de la corona del reino, emprendió la difícil tarea, que
llevo a buen fin, de apaciguar sus reinos y organizar la administración
municipal de sus esquilmados pueblos,
La villa
de Cáceres, fue una a las que dedico sus primeros cuidados, donde vino el 8 de
mayo de 1477, y dispuso e hizo la organización del concejil. El 27 de febrero
de 1479, doña Isabel en compañía de su esposo don Fernando, volvió a Cáceres
después de haber celebrado en Trujillo las exequias por el alma del rey de
Aragón, venia de paso para la frontera con Portugal, donde tambien debida
concurrir la Infanta doña Beatriz de Portugal, su tía, para concertar el modo
de poner fin a la dilatada lucha de castellanos y lusitanos, con ocasión de la
sucesión a la corona de España, cuyo entrevista no se llego a celebrar,
marchando la pareja Real de Cáceres a Trujillo el 22 de marzo.
En 7 de
mayo, estaban de nuevo lo regia pareja, en la villa cacerense, donde en esta
misma fecha, autorizaron las ordenanzas a las que se debía acomodar el
aprovechamiento de las dehesas de Concejo, denominadas de Zafra y Zafrilla.
De vuelta
nuevamente a Trujillo, donde se estuvieron hasta el 5 de junio en que don
Fernando marchó hacia Guadalupe, volviendo doña Isabel a Cáceres y siguiendo la
ruta de Alcántara, a las vistas concertadas, después de haber otorgado muchos
privilegios a la villa de Cáceres.
El 7 de
enero de 1500, el católico Rey, ya viudo, llegó a Cáceres, camino de Salamanca,
y aunque nada más permaneció un día en la villa, no lo desaprovechó, ya que, al
presentárseles los caballeros de su vecindario, los animó a tomar parte en la
jornada que a modo de cruzada preparaba el Cardenal don Pedro González de
Mendoza, contra los árabes de las costas africanas, a las cuales quedaron
obligados los invitados.
Don
Felipe II “el Prudente”
Volviendo
de Portugal, tras haber tomado posesión de este reino, entró ese poderoso
monarca a la villa de Cáceres, en la tarde del miércoles 9 de marzo de 1583,
partiendo para ello desde la casa de la Enjarada, donde habia pernotado la
noche anterior.
Estuvo en
Cáceres, el jueves y el viernes por la mañana partió hacia Torremocha, y desde
allí por Trujillo, hacia Guadalupe.
Don
Felipe V.
Surgió la
guerra de sucesión en que este príncipe francés, disputo la corona de España al
Archiduque don Carlos de Austria, a quien sostenían Inglaterra y Portugal.
El año
1704, con la contienda armada en pleno apogeo, y don Felipe, que habían
reconocido por Rey de España, la mayor parte de las ciudades y pueblos, quiso
ponerse al frente del ejercito que operaba en la frontera portuguesa.
En fecha
de 15 de marzo, tuvo noticias el Corregidor, de que el soberano se encontraba
en Casatejada, y que se proponía venir a Cáceres.
El 24 del
propio mes, llegó carta del doctoral de la Catedral de Plasencia don Lucas
Conejero, natural de Cáceres y que llego a ser arzobispo de Burgos,
participando que el Rey, habia llegado a aquella ciudad, y el 15 de abril
recibió otra carta, anunciando que quizás vendría a Cáceres,
En sesión
de 30 de junio se expuso la probabilidad de que, al regresar a Madrid, desde el
ejército, tal vez pasase por la villa cacerense.
Don
Alfonso XII “el Pacificador,
Al
contrario de los demás monarcas, que vinieron a Cáceres por motivos de guerras
y contiendas, don Alfonso XII, rompiendo la tradición encarnizada, vino a la
villa cacerense, a inaugurar una obra de progreso, de paz, de fraternidad,
entre los dos pueblos iberos de la península, tal fue el ferrocarril.
El día 8
de octubre de 1881, acompañado del Rey de Portugal, don Luis I, se realizó tan
solemne acto, al que concurriendo, escogidos representaciones de la nobleza, la
política, las finanzas y la literatura de ambos países.
Don Luis
I de Portugal.
Concurrió
este Portugués Rey, a la inauguración de la línea de ferrocarril
Madrid-Cáceres-Portugal, junto con el Español Rey don Alfonso XII.
Don
Alfonso XIII.
Andaba
este monarca, con deseos de conocer toda las comarcas y pueblos de sus estados,
hizo que viniese a Cáceres, legó el día 25 de abril de 1905, fue recibido en
multitud, vítores y aplausos y aclamaciones.
(Fuentes
Publio Hurtado-Familias)
(Fuentes
Biografías)
Agustín
Díaz Fernández

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