JUDERIA
VIEJA
Cáceres
CLXXXI
Ermita de
San Antonio de Padua siglo XV
Crónica
desde la calle cuba de mi Llopis Ivorra
Era
mañana luminosa de mediada la primavera como es habitual por estas
latitudes estando mi llopis ivorra de paseo por la ciudad monumental de
Cáceres, por la calle de Pedreros a la altura de la entrada del barrio de san
Antonio, me paró en mi caminar en caballero a las puertas del desahucio de la
vida o quizás a punto de empezar otras nuevas por sus muchos años,
pidiéndome un cigarro, su Eulalia no le permite fumar me dijo, como no fumo le
ofrecí un chicle de regaliz y tomándome por turista dijo venga ese chicle a
cambio le cuento la historia de la ermita de san Antonio, ubicada en el
corazón del barrio judío, sentados en el antepecho junto a la casa de los
caballos arremetió con la historia:
A lo
largo de la edad media existió una importante comunidad judía en tierra de
Extremadura, parece que la expulsión de Jerusalén decretada por el emperador
Tito en el siglo I DC, fue el lugar de destino para muchas familias judías. La
importancia de la Judería Cacereña es grande sobre todo a lo largo del siglo
XV, etapa que culminaría con la expulsión decretada por los Reyes Católicos en
1.492 en ese momento se calcula que debía estar formada por unas dos mil
personas.
La aljama
cacereña en 1.474 aportaba 8.200 maravedís al tesoro real, lo que le hacía
figurar entre las cinco más importante de Castilla, en el mismo lugar quedaría
concentrada hasta que en 1.478 surge una judería en los aledaños de la plaza
mayor, calles Paneras y de la Cruz, la zona de la judería vieja tiene unos
rasgos propios que la hacen identificable a primera vista, el blanco de la cal
que envuelve las fachadas, callejuelas y plazas irregulares , constatan con la
zona cristiana de palacios y altos torreones, recibe el nombre del barrio de
San Antonio de la Quebrada por lo abrupto del terreno, en el centro del barrio
se levanta la ermita de San Antonio de Padua, ubicada en el mismo solar que la
antigua sinagoga.
Tras ser
expulsados a la judería nueva el edificio pasó a ser propiedad de Alfonso
Golfín, quien ordeno derribar la sinagoga, solicitó al obispo de la Diocesis de
Coria, permiso para y construir una ermita, Iñigo Manrique de Lera, era la
gracia del prelado en cuestión, “si es que tenía alguna” apoyada sobre la
antigua muralla medieval, se abre a la plaza mediante un pórtico de tres arcos,
se trata de un edificio religioso de factura sencilla con una planta
rectangular como suele ser en las sinagogas y un altar rococó dedicado a San
Antonio, fue remodelada en 1.661´
Las
tradiciones no se saben de dónde vienen, ni el porqué de estas pero el
caso es que existen y hay quien tiene mucha fe en ellas y en lo referente a San
Antonio y como no podía de ser de otra forma en esta ciudad de embrujo también
tiene su tradición y es a la que se agarran los solteros y solteras de la
ciudad para que el Santo Antonio les ayude a encontrar el amor, el santo y a un
puñado de alfileres, según parece ser el origen de todo esto proviene de un
milagro efectuado por Antonio el Santo de Padua en Roma, cuya imagen cobro vida
dentro de una iglesia para amonestar a un joven que no quería matrimoniar con
la novia de toda la vida, le dijo ven aquí periñan que te meto dos hostias que
no vas a saber por dónde te vienen ya te estas casando con la muchacha, ya
fuera por las hostias o el susto de que una imagen de yeso le hablara y que
saliera corriendo tras él , el joven dijo a la moza, venga pa cuando la boda.
En
Cáceres, según mi amigo el del chicle comenzó en el siglo XIX y la empezaron a
poner de moda las modistillas que estando en edad de merecer no tenían a nadie
que les dijera ni siquiera lindos ojos tienes, así que decidieron poner en
práctica poner en marcha el ritual de presentarse ante el San Antonio
pidiéndole un novio en su ermita, el santo de Padua además de encargarse de
hacer aparecer los objetos desaparecidos también es muy apañado para
convocar novio o novia a quien tenga intención y ganas de ella o de él, tanta
que de ahí viene el refrán, la moza que a los quince años no se ha echado
novio, que se arrime a las sayas del santo Antonio, pero en Cáceres tenemos
otra originalidad , para hacer más efectiva la cosa de los novios las
modistillas cogían las alfileres dobladas que ya no les valían para el
ejercicio de su profesión, se las llevaban a la ermita de San Antonio y las
echaban a la pila de agua bendita. Las mozas y mozos metían las manos en la
pila del agua y apretaban contra las paredes, al sacarlas y según el número de
alfileres que se quedaran pegadas en la mano, era el número de novios o novias
que tendría en su vida, pero si esto no funcionaba y a la moza se le estaba
pasando el arroz y la edad de merecer, y para que el santo apurara en lo suyo
le enseñaban la tiranta del sujetador y dicen que el de Padua corría a cumplir
con el encargo que se las pelaba.
Fueron
muchas y muchos los que acudieron a pedir amores y muchos y muchas los que
recibieron el premio, también se dio el caso que el santo tuvo que intervenir
en persona porque no había manera, y así se le veía los domingos por la tarde
en el baile de la Rosa en el paseo de Cánovas tratando de emparejar
desemparejados, me cuenta mi amigo que a una que no había manera de que ningún
muchacho le hablara de lo arisca que era, Antonio el santo de Padua, la
emparejo con un muchacho calladito y prudente que lo único que habló en sesenta
años de matrimonio fue para decir por fin libre y se murió, a otra que también
cuentan que estaba dura para lo del novio , le hecho tantas ganas el de Padua
que a los nueve meses justos de la despedida de soltera dio a luz a un varón,
todo normal y quizás hasta se le adelantara el parto quince días como dijeron
las allegadas, también dijeron que ella tenía muchas ganas de ser madre, cosa
lógica si me apuran lo único que ella era rubia como la cerveza y el colorado
como hierros puestos a la intemperie y el vástago salió negro, negro como
la noche, quizás fuera lógico también que en la despedida de soltera se la vio
a la muchacha muy acaramelada con un jugador de básquet de Cáceres C.B. que
vino del norte de América a jugar una temporada, lo mismo tiene algo que ver
que ella se puso al derecho y ella al revés una invitada que se fijo dice que
no sabían lo que hacían pero se le movían los pies, el caso es que la muchacha
quedo casada, preñada, parida y jodida, también el santo Antonio tuvo sus
fracasos como aquel empeño que se lo tomo como algo personal el emparejar al
hijo de un potentado de Cáceres al que le decían “algarrobo” imagínense el
porqué, pero tuvo que desistir a los dos años de empezada la causa, cuando se
dio cuenta de que el muchacho cosía para la calle.
¡Ay, esas
tradiciones que se ya pasaron de moda, ya el único que queda antiguo de por
aquí es se seguro servidor, ya no hay modistillas, ya no hay alfileres que
llenen la pila de agua bendita, en realidad la pila ya no tiene agua bendita ni
sin bendecir, las cosas van cambiando al compás de la desaparición de las tradiciones, entre
ellas la de acudir a los santos con asuntos de amoríos, tampoco ninguna moza le
enseña ya la tiranta del sujetador a san Antonio de Padua,
¡Santo
varón!
Agustín
Díaz Fernández




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