PALACIO EPISCOPAL
Cáceres
CXCII
Palacio
Episcopal
Plaza de
Santa Mária
Crónica
desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra
Este
edificio fue uno de los que gozo de privilegios dado a Cáceres por el monarca
Alfonso IX de León y Galicia, cuando la conquista, en fuero especial reconoció,
el Alcázar que era su casa, y la del casa del Prelado*, su primera
reconstrucción la lleva a cabo el Obispo García de Castro Nuño, que fuera
confesor de la reina, estamos a mediados del siglo XV, la segunda fue obra del
Obispo García de Galarza en el año de 1587, y el obispo Pedro Segura Sáez hizo
la última, la reforma del Obispo Castro Nuño, estilo ojival y que
abarcó la torre el patio y la fachada que da a la calle llamada del Obispos,
(hoy calle Arco de la Estrella), la del Obispo García de Galarza, la fachada
principal que da a la plaza de Santa María, de estilo renacentista.
* Esta
expresión significa que solamente había dos jurisdicciones, para la
administración de Justicia; la real y la eclesiástica para la Iglesia.<
confirma este privilegio en 1,231 el rey Fernando III el santo, entre los
privilegios que le concede a la ciudad en 1.231.En un documento fechado en
Sevilla el 25 de Mayo de 1.261 se le concede a D. Fernando obispo de Coria, que
había sido médico y capellán del monarca > unas tiendas situadas en la plaza
llamada de Santa María, para hacer las casas episcopales*
elevan
sobre altos pedestales, las cuales sostienen un sencillo entablamento en cuyo
friso se lee la inscripción:
DON GARCIA DE GALARQA
OBISPO DE CORIA 1587
En las
enjutas van dos medallones decorativos y en los extremos superiores terminan el
entablamento dos remates en forma de ánforas.
A derecha
e izquierda, en la parte baja, se abren dos ventanas recuadradas con sillares
almohadillados y protegidas con artísticas rejas de sencillos barrotes que
rematan en un copete formado por sendos hierros incurvados en doble espiral que
sostienen el escudo ovalado de Galarza (una garza de frente semi explayada que
lleva en el pico una cinta con el lema EX ALTO) repujado en bronce y timbrado
con una cruz.
En el
piso superior se abren otras tres ventanas recuadradas en la misma forma y
sobre la del centro labrado en piedra y bajo el emblema pastoral va tallado en
piedra el escudo antes descrito.
Es
evidentemente esta fachada obra en su totalidad del siglo XVI. Sus analogías
con el Colegio de San Pedro fundado por el mismo prelado y situado al final de
la Calle de Parras no deja lugar a dudas. Del antiguo Palacio Episcopal quedan
restos en la pared lateral izquierda de la casa y en el patio donde una lápida
deja el recuerdo de la construcción por don Frey García de Castro-Nuno de una
torre y una sala del palacio en la Era de 1418 error cronológico, pues la era
de 1418 es el año 1340 y en esa fecha no reinaba en Aragón ningún Fernando,
debe sin duda referirse al año 1418.
*Le
reedifico el dicho señor obispo Galarza, que lo fue de Coria desde 1579 hasta 6
de mayo de 1604. Su portado es de arreglada arquitectura; al costado derecho
del Palacio, sobre una portada tupida, hay un escudo de armas del referido
Ilustrísimo, labrado en cantería, y otro de hierro, en las puertas
principales, trabajados con admirable prolijidad. En el patio está en la pared
una lápida de fino alabastro, con caracteres antiguos y la siguiente
inscripción:
Esta
torre mando facer, con esta Sala, Don Frai García De Castro Nuño, criado del
Rei don. Fernando de Aragón, Obispo de Coria, a servicio de Dios y provecho de
esta Villa, e honra de los Prelados, que vinieren después del:
e
acabose en el mes de agosto del año 1401. Este Ilustrísimo fue del Orden de
Predicadores y confesor de la reina doña Catalina, madre del rey don Juan II.
La
bella puerta cerrada, que menciona, en la calle del Arco de la Estrella, se
abrió recientemente, costeando la obra el actual Gobernador Civil, don Antonio
Rueda y Sanchez-Malo. El escudo que hay sobre ella, 'no es, como dice Boxoyo,
del Obispo Galarza, sino muy anterior, pues esta puerta fue construida en el
siglo XV, por lo que es posiblemente el escudo del prelado García de castro
Nuño*.
Como se
puede ver, hay muchas fechas que se confunden, son datos recogidos de al menos
tres cronistas.
En
este palacio estuvo hospedado el rey Felipe II los días del 9 al 11 del mes de marzo
de 1.583, de vuelta de coronarse rey de Portugal lo cual no fue fácil, pues se vio
obligado a enviar al Duque de Alba con sus tropas. Parece ser que el monarca
encargo al Obispo de la Diócesis de Coria Don Pedro García de Galarza la
protección del hijo de Don Antonio, Prior de Crato al que había hecho prisionero
para eliminar la competencia que le hacía como aspirante al trono de Portugal.
El Obispo Garica de Galarza lo crio junto a sus sobrinos. El Prior de Crato era
nieto del gran rey Don Manuel de Portugal
(Fuentes
Simón Benito Boxoyo)
Pedro García de Galarza
Obispo
Y fue, durante la vida de este Obispo, cuando la casona fuerte de la Plaza de Santa María, Cáceres mostraría el aspecto que ahora podemos apreciar con todo su experendor.
Nació en
Bonilla de Huete, provincia de Cuenca en el año 1538 y falleció en Coria en
1604. Cursó estudios en el Colegio de San Antonio de Portaceli de Sigüenza y
estuvo como alumno en el Colegio Mayor de San Bartolomé en Salamanca, seria en esta ciudad desempeñó las tareas de
catedrático de Artes, puesto que dejó en 1567 al ser nombrado canónigo
magistral en Murcia hasta que, en 1579 a propuesta del rey Felipe II pasó a ser
Obispo de Coria hasta su muerte.
Humanista, todo un ilustrado en la época, que
destacó por su mecenazgo artístico y por sus grandes dotes para el gobierno. Su
episcopado se fundamentó en la aplicación de las normas emanadas del Concilio
de Trento y a pesar de contar con la oposición de las Órdenes Religiosas, fundó
en Coria un Convento de Monjas y en la villa de Cáceres construyó un Seminario
al que se opuso el cabildo catedralicio de Coria que pretendieron que se
instalara en la cabecera de la diócesis.
Dado que
el Concejo Cacereño apoyó con grandes sumas de dinero, el proyecto se realizó
en el ejido cacereño en un lugar llamado de las Parras, (al final de la calle
Parras, que por tener muchas de ellas recibió ese nombre) actual plaza del
Obispo Galarza, realizó las obras de reforma y ampliación del palacio episcopal
cacereño. En 1579, intentó reducir a clausura a las monjas de dos conventos
cacereños, uno de ellos era el de San Pablo:
“era tan corriente en
los conventos que después de publicadas las disposiciones del concilio de
Trento, que tuvo lugar entre los años 1545-1563, costó mucho trabajo que el
obispo de Coria al tratar de hacerlas cumplir, y así lo publicó el por entonces
obispo de la Diocesis de Coria don García de Galarza, en el año de 1589, en un
libro titulado ”la clausura de las Monjas” y en este libro según nos cuenta don
Publio Hurtado, consignaba el prelado los ímprobos trabajos que tuvo que
realizar para que las mojan aceptaran la clausura, y es que sucedió que años
antes, el obispos Galarza, habia decretado en la diocesis de la que él era su
Ordinario, es decir la de Coria, clausura a la que casi todas las religiosas
mostraron su oposición, al punto de llegar a posicionarse en rebeldía total las
religiosas correspondiente a los conventos de San Pablo y de Santa Maria de
Jesus de Cáceres.
Según parece se resistieron las monjas a someterse a las disposiciones
del prelado García de Galarza, entonces ocurrió que, apelaron a las
congregación de cardenales, y como no podía ser de otra manera estos dieron la
razón al obispo, pero no se dieron las monjitas por enteradas de esta
sentencia, y erre que erre dieron en elevar sus reclamaciones al Concejo Real,
estos las envían la causa a Roma, en Roma tambien le vuelven a dar la razón al
obispo Galarza, y siguen las monjas de la villa cacerense sin darse por
vencidas, y vuelven a elevar sus causa al Rey, más por lo que se puede observar
las monjitas de los conventos de San Pablo y de Santa María de Jesús, tuvieron
que dar su brazo a torcer y acatar lo dictado por el prelado Galarza, entre
unas y otras cosas ya hemos llegado al año de 1579.
Las religiosas en sus apelaciones argumentaron que, no las podían mandar
el obispo la clausura, ni el concilio de Trento, ni el Papa, por la sencilla
razón de que ellas jamás no la habían votado, ni haberse guardado esta clausura
en sus monasterios ni antes de ahora, ni ahora, ni cuando ellas entraron, y que
si se guardara por ventura no entrarían, ni tampoco fuera su intención de
sujetarse a ella.
Ahora bien, de estas religiosas puede deducirse que debían ser aquellas
señoras de familias linajudas, que acudían a rezar al templo a diario, misas,
rezos, y cuando acababan se marchaban para su casa a continuar con su vida
mundana.
haciendo extensible la idea a todos los de la
diócesis, encontrándose con graves problemas, sobre todo por parte de las
Comendadoras de Alcántara que argumentaban las normas que se señalaban en sus
estatutos. Otro de los asuntos que intentó llevar a cabo fue la reunión de
todas las fundaciones benéficas existentes en la villa de Cáceres para que se
agruparan en una o dos fundaciones, ya que había muchas y sus instalaciones,
sus servicios y las escasas rentas hacía que no pudieran desarrollar su labor
adecuadamente, siendo la asistencia que prestaban a los menesterosos muy
precaria y de muy mala calidad. Pero no logró el éxito deseado siguiendo la
situación como estaba.
El Obispo
Pedro García de Galarza convocó dos Sínodos, el de 1594 en Cáceres y el de 1596
en Coria, cuyos acuerdos y normativas sirvieron para regir durante varios
siglos a nuestra diócesis de Coria-Cáceres. Destacó como un gran hombre de
Estado, fue amigo personal y consejero del rey Felipe II, a quien asesoró y
ayudó en misiones diplomáticas, sobre todo en la aspiración del Rey de
incorporar a Portugal a la Corona Española. Parece ser que al regreso de
Portugal el Rey Felipe II estuvo alojado en casa del Obispo en 1583. El blasón
del Obispo Galarza que se encuentra en la fachada del palacio Episcopal de
Cáceres en la Plaza de Santa María consta de:
De sinople, una banda de plata cargada con la
leyenda “AVE MARÍA”, resaltada de una garza de plata, sobre ondas de plata y
azur. El escudo está timbrado con un capelo episcopal y bajo él una filacteria
en la que está escrito “EX ALTO”, flanqueada por borlas.
Cuando murió quiso ser enterrado en la
catedral de Coria, en un espectacular mausoleo con una estatua del Obispo
realizada en alabastro en actitud orante, donde descansa para toda la eternidad
uno de los mayores benefactores que tuvo la Villa.
(Fuentes
Publio Hurtado)
(Fuente
Santos Benítez)
(Fuente Rojas Ramos)
Agustin Díaz Fernández



Comentarios
Publicar un comentario