LA HUERTA DE LA MERCED Y LA REINA ISABEL I
CCVII
Cáceres
TRADICIONES
CACERENSES
Crónica
desde la Ronda de la Pizarra.
Cuenta en
su crónica Abreviatura Histórica, el licenciado Rodríguez de Molina, que, ya de
antiguo viene cierta tradición de que en su primera venida a la villa cacerense
su católica majestad doña Isabel I de Castilla, ocurrió un sucedido en cierta
huerta de las bañadas por la Ribera del Marco, autentico acuífero que dio vida
a la villa cacerense, lugar de donde bebieron los primeros pobladores del lugar
que va para 70000 años como fueron nuestros antepasados que se asentaron en la
cuevas de Maltravieso, por aquí, muy cerquita a mi llopis Ivorra.
Pero hablábamos de
la Ribera, donde tuvo el sucedido, esta Ribera dio vida a nuestros primeros
pobladores en las cuevas de Maltravieso
y el Conejar, paleolítico y neolítico respectivamente, las terrazas fluviales
de las Vegas del Mocho, el campamento militar de Casta Servilia y Casta
Caecilia , siglos II-I a.c. respectivamente, también vieron el potencial y riqueza de la
Ribera y la posterior colonia de Norba Caesarina en el siglo I a.c.,
construyendo la vía Lata, (Vía Ancha) de
la Plata que dieron en llamar los avisados, yo sigo sin saber el porqué,
que la comunicaba con Emérita
Augusta que recorre paralela la ribera del
Marco, enlazando con el antiguo camino de Santiago de los Mozárabes
Ya en el siglo XII y
con presencia Almohade en la ciudad, se fertilizaron las huertas y aprovecharon
el cauce para crear las primeras industrias de la ciudad, molinos harineros
catorce se cuentan, batanes, tenerías, pesqueras, y hasta abrevadero para el
ganado procedente de la trashumancia, No se puede concebir Cáceres, la historia
de Cáceres sin la Ribera del Marco, un recorrido de apenas 6,5 kilómetros, que
por desgracia y mala política dejadas al más absoluto abandono, rica en fauna y
flora autóctona de más de 67 especies catalogadas de las cuales
48 en peligro de extinción. abubillas, abejarucos, Aguiluchos, Cenizo,
Ánades reales, Avefría Europea, Avutardas, Buitres Leonados y negro, cárabos,
Cucos común , Garza Real, Gaviotas reidoras, Grajillas, Grullas, Lavanderas,
Lechuzas, Martin Pecador ,Milanos
Petirrojos, Rabilargos, Urracas, adema de estas especies de aves, también se
avistan, Zorros, Nutrias, Garduñas, Ginetas, Jabalíes, lirones Caretos , en sus
aguas también crían Cangrejos americanos de rio y en la fuente del Rey,
Black-Bass y Carpas, mariposas , Olmos, Olivos , Tilos, higueras etcétera.
Y si, fue
en esta Fuente del Rey con su perenne manantío que riega en una legua y
media, hasta su desembocadura en el rio Guadiloba,
las huertas y da colorido a la arboleda y diversidad de plantas, flota y fauna,
árboles frutales, legumbres y hortalizas, donde una tarde de esas que sufrimos
por estas tierras durante el estío, en una de aquellas tardes donde solo se
escucha por los callejones de la villa cacerense el canto de las chicharras,
fue cuando doña Isabel, “la católica”,
harta de estar harta de los cafres de caballeros linajudos de la villa
cacerense, Ovando Ulloa, Mayoralgo, Carvajal, contra ala facción de Golfines y
hasta donde vino a hociquear Gome de Solis, que andaban día sí, día también a
hostias para arriba, hostias para abajo, los de arriba contra los de abajo,
castellanos los unos, leoneses los otros, en aquellas guerras llamadas de
banderías, luchando por el poder local, estos nobles utilizaban la
violencia para reducir a los vecinos a
la condición de vasallos que tenían la villa revuelta con sus bullagerenges
donde hacían correr las calles de sangre
como agua en abril, y como no podían ser menos, los criados de estos señores,
miseros comepanes sin fronteras, se batían por las calles de la villa contra
los siervos de los otros amos, ¿Por qué lo más desgraciados siempre ayudan a
los poderosos? Esto ha pasado por los siglos de los siglos, durante la guerra
civil que nos condujo el golpista de Franco y sus camarilla de asesinos, donde
los desuerados de la tierra, luchaban contra la legitimidad y en contra de sus
compañeros de fatigas mandados por el amo, o como hoy votan a un partido fascistas
como Vox con todo lo que conlleva apara los pobres, ¡Pero esto, esto es otra historia!
Pero estábamos
en que estas guerras de banderías, fue las que hicieron venir hasta este
extremo del Duero a tan regia señora, a ponerles en orden y obligarles a que
desmocharan las torres del homenaje de sus casas fuertes, para así evitar se
refugiaran en ellas y desde las almenas hicieran charracina entre el paisanaje,
haciendo un receso en sus cuestiones de gobierno y dejando a estos bravos en la
discusión, buscando un poco de frescor decidió dar un paseo por la calle
Caleros, y si, si paso por la casa donde nació un tal Franquete, y por la casa que
llaman grande también, que fue donde nació mi suegro y antes de ese señor del
que usted me habla y de tanto tronío o incluso más, y siguiendo esta calle,
llego a salir por la puerta del Rio, camino que debía llevarla por la Ribera
del Marco.
Estamos
en el mes de julio del año de 1477, y la regia señora acompañada de su ama de
confianza y de su guardia personal, se adentró por el camino de las huertas, y
llegando una de ellas, decidió hacer un alto y descansar de la calorina de la
tarde, el cronista no dice el nombre de la huerta, imagino que no lo sabría, lo
mismo es que no lo tenía, la huerta me refiero, y sentada sobre el tocón de un
árbol, el cronista tampoco dice si de pino, cedro, o nogal, o de otra especie,
sigo imaginando que tampoco lo sabía, y donde procedió a liarse una cigarrillo,
de picadura, claro, Ducados no vendría hasta años más tarde cuando lo trajeron
del nuevo mundo, y allí con el frescor del agua de la Ribera y en amena
conversa con sus allegados dieron en pasar la tarde, en un momento dado, el
hortelano que trabajaba la huerta, viendo la regia figura sentada en su huerta,
dio en acercarse y en ofrecer a la señora una manzana, roja, brillante,
hermosa, apetitosa y al decir del cronista dulce como el almíbar.
La regia
señora al recibir tal regalo, y en apreciarlo en cuanto su valía, dio un regio
mordisquito a la fruta, disfrutando su sabor, quedando maravillada, al punto
llamó a su presencia al bueno del hortelano, nombre que también omite el
cronista, lo mismo tampoco tenía razón de él, de lo contrario trataríamos de ir
a verle, invitarle un café y que nos contara con pelos y señales que pasó en
realidad. Llegado hasta donde descansaba su majestad el hortelano, le dijo que
pidiera merced, que aparte del gesto, por el detalle había quedado muy
gratificada, el hombre, sencillo y sin mucha ambición personal, tan solo pidió
a su católica majestad, el uso del agua para riego sin topes de la huerta,
huerta que no era suya, si no del amo, y así su graciosa majestad concedió
merced a la huerta sin que el hortelano recibiera gracia ninguna.
Y así
pasaron los años, y los siglos, y la heredad de la huerta cambiaba de hortelano,
pero la merced de Isabel I de Castilla quedó para la eternidad del que la
cultivara, y de ahí le viene a la huerta el nombre de la Merced.
(Fuente
Licenciado Rodríguez Molina-Abreviatura)
(Fuente
Sanguino Michel-Revista Extremadura VI 1904-Pag.537)
Agustín
Díaz Fernández



Comentarios
Publicar un comentario