PALACIO DE LA ISLA

                                          Cáceres

                                            CXCIX

Crónica desde la calle Cuba de mi llopis Ivorra


Recibe actualmente este nombre debido a que durante el siglo XVIII sus propietarios ostentaron el título nobiliario de marqueses de la Isla.

Se trata de un hermoso palacio en el entorno externo de la muralla, ubicado junto al lugar que ocupar el convento de la Concepción en la plaza del mismo nombre. Ocupa el lugar donde se ubicaba la sinagoga de la Judería Nueva, transformada en Ermita de la Cruz. 
El actual edificio fue construido en el siglo XVI, al estilo renacentista con detalles manieristas como los sillares almohadillados de su portada y reminiscencias medievales como los detalles góticos o el patio interior que apoya uno de su lado sobre un muro en el que se puede leer en latín “Vanitas vanitatum et omnia vanitas” (Vanidad de vanidades y todo es vanidad). Sus dueños fueron la familia de los Blázquez-Mogollón, Marqueses de la Isla.

Casa del Marqueses de la Isla, ubicada extramuros en la Plaza de la Concepción, fachada de sillería granítica, con tres plantas y ventanas de estilo gótico, las del piso primero trilobuladas, las del segundo un pelín mayores de tamaño en arrabaá, por el contrario las ventanas del tercer piso son de obra sencilla y cuadradas, la puerta, con dovelas almohadilladas, encima y dentro de arabaá, se muestran dos escudos en el que se repite el blasón partido de dos osos y media águila pasmada y castillo, tiene la fachada un balcón moderno, en la parte alta del arrabaá, y en dos franjas que forman línea horizontal en toda la fachada, a los dos lados del balcón se lee en letras grabadas romanas:

Moderata Duran Nobis-Dat-Animvs-Non-Acta-Partem-Tvm.

Las hojas de la puerta aún conservan los herrajes originales del siglo XVI, que es la fecha descrita en la fachada.

A lo largo del siglo XVI, llegaron a la villa cacerense tres hermanos, Juan, Miguel y Luis Blazquez de Cáceres y Solís, linaje de mucha nobleza, tanta como floja y seca tenían la bolsa, los dos primeros de los hermanos mencionados, por medio de becas y capellanías se hicieron clérigos, y con mañas y medros, Juan lo ascendieron a Dean de la Catedral de Plasencia,  Miguel a Tesorero de la de Coria,  y construyeron la casa, que fue en su día de las más aparatosa de la villa, creando un gran Mayoralgo para su hermano Luis y su descendencia.

Y sucedió, que, para figurar entre los nobles, y así quedar eximidos del pago de ciertos impuestos, como por ejemplo el pago de la moneda forera, impuesto este que solo pagaban los plebeyos, incoaron pleito, en el que fue parte el Procurador del Común de Vecinos, interesado en que no dejasen de contribuir al levantamiento de las cargas generales, empezó a rebuscar para a cumular pruebas en los autos antecedentes y pruebas de indudable valor.



Presentaros testigos los hermanos, y hubo quien declaró que, algunos ya ancianos habían conocido a sus padre y abuelos, otros los tomaron por degeneración de conversos y descendientes de los Albariños, al menos por parte de la madre, no falto quien declaró que su abuelo, Gonzalo Blazquez habia sido arriero,  y la mujer de este revendedora de especias, que procedían de bastardos, y que no solo el dinero agenciado, al que ponían en duda si sería de forma legal, y los sobornos usados para conseguir que llegaran a ser nobles, y hasta conseguir varas de justicia, y como es natural no falto quien argumentara del lema esculpido en la fachada recién edificada, alegase su pretendida hidalguía:

       “Por nos seamos buenos e non por nuestros abuelos”

Esto les sirvió para el argumento de, si hubieran sido de sangre azul, no hubieran menospreciado el lustre del abolengo, lustre que tanto vestía en la época.

En el interior del Palacio de la Isla, construido en el siglo XVI por la familia Blázquez, Marqueses de la Isla desde el siglo XVIII, se conserva la capilla de la Cruz, cuya entrada principal está en la calle de su mismo nombre, poseía como símbolo más destacado una cruz de madera. Un escudo mantelado, de Blázquez y de Mogollón; en el mantel, de Figueroa.

Se construyó en el XVI a expensas de una rama de la familia Blázquez que se había instalado por aquellos tiempos en Cáceres y que no era reconocida por la rama de la familia que llevaba en la ciudad desde tiempos de la reconquista. Esta disputa familiar explica las dos inscripciones en latín que hemos citado. No obstante, podemos afirmar que el palacio tiene un estilo renacentista mezclado con diferentes estilos anteriores como una combinación medieval del espacio, junto con elementos del arte gótico, destacan en este palacio un importante número de elementos medievales como las ventanas que se abren en la fachada con molduras góticas o el patio, de aspecto pesado y algo tosco en columnas y arcos en sus tres pisos, que contrastan con elementos avanzados para su tiempo como la portada de estilo manierista, a base de voluminosos y rústicos sillares almohadillados.

Pasando el patio, mediante soportales con arcos de medio punto cubiertos con bóvedas de aristas encaladas, llegamos a la pequeña capilla de la Cruz construida en el siglo XV, sobre los restos de la que había sido sinagoga judía. Capilla de una nave con cabecera rectangular, un gran arco triunfal de sillería permite la separación entre la nave y el presbiterio. Altar mayor en arco de medio punto con dovelas, sobre el cual destaca el escudo de Blázquez y de Mogollón al igual que en la clave de las bóvedas de la nave y del presbiterio; aún se conserva el pedestal del altar de yesería teniendo en su frontal una gran cruz.

La judería nueva, extramuros, donde fueron ubicados los judíos por la Corona en 1478, en la zona Río Verde, calle de la Cruz y calle Panera, existiendo, según la tradición una sinagoga, luego ermita de la Cruz, donde el actual Palacio de la Isla, en el siglo XV (1478) cuando se ordena de reagrupamiento de los judíos en un solo entorno urbano fuera de las murallas, los judíos abandonaron su barrio intramuros, la judería vieja, para instalarse en la nueva zona de expansión y comercio, la judería nueva. Allí levantaron su lugar de culto que los nobles cristianos convertirían después en la ermita de la Cruz y palacio.

 


 

(Fuentes Floriano Cumbreño-Guía)

(Fuente Publio Hurtado-Castillos)

(Fuente Simón Benito Boxoyo)



Agustín Díaz Fernández 

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