PALACIO FRANCISCO DE GODOY
Casa
Roco.
CCVI
Cáceres
Crónica
desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra.
Hijo de
los nobles cacereños Rodrigo de Godoy y de su primera mujer María de Aldana,
pasó en 1528 a Castilla del Oro y luego a Nicaragua, estableciéndose en la
ciudad de Granada, donde tuvo casa poblada e indios de repartimiento que le dio
el gobernador Pedrarias Dávila. Allí supo que Pizarro le necesitaba y dejándolo
todo, marchó a Nicoya para embarcar, con hasta sesenta hombres de a pie y de a
caballo que le quisieron seguir, donde estuvo esperando para hacerse a la mar
cerca de diez meses. Desembarcó en Perú, en la bahía de San Mateo, en 1532, y
con grandes penalidades llevó a sus hombres por la costa hasta Cajamarca, donde
poco antes Pizarro había hecho prisionero a Atahualpa. Como no estuvieron en la
captura del inca, no participaron en el reparto del famoso botín que se obtuvo
por su rescate, aunque Pizarro dio a Godoy y a su gente un socorro de veinte
mil pesos de oro.
En
septiembre de 1544 se encontraba en Panamá para regresar a España, oportuna
decisión, pues en Perú la situación estaba muy complicada tras el asesinato de
Francisco Pizarro y las sucesivas rebeliones y luchas civiles entre bandos
enfrentados. A finales de 1545 estaba ya de regreso en Cáceres, casándose al
año siguiente con Leonor de Ulloa, hija de Lorenzo de Ulloa Porcallo, señor de
la Casa de las Veletas y regidor perpetuo de Cáceres, y de Juana de Ovando, y
de ellos ha quedado muy abundante descendencia. En 1649 comenzó a construir,
sobre las casas que habían sido de su familia, enfrente de la iglesia
parroquial de Santiago, el magnífico palacio llamado de Godoy, con una suntuosa
torre y bellísimo balcón de esquina, obra del maestro Pedro de Marquina, que
puede considerarse como prototipo de palacio renacentista cacereño, y es el
único de entre los muchos existentes en esta ciudad construido fundamentalmente
con riquezas traídas del Nuevo Mundo. Sin embargo, Godoy no llegó a ver
terminado este palacio, ya que murió antes de que hubieran concluido las obras
Y joven y
dicen que inteligente, nada más llegar al continente americano, se distinguió
en varias expediciones en el territorio del Perú, en la Araucanía, intervino
como diplomático en las disputas de Francisco Pizarro con Diego de Almagro, fue
regidor en ciudad de Valdivia (Chile), gobernador de Lima, y Teniente
General de Pizarro, entre otros cargos, tomó parte del botín incautado al Inca
Atahuallpa, y de las riquezas descubiertas junto al templo Pachacamac, contó lo
que había reunido hizo el petate y con todo volvió a España, propietario de un
gran potosí.
Francisco
de Godoy, que, en 1527, partió hacia América como aventurero, participando en
las empresas más comprometidas llevadas a cabo en el imperio de los Incas, y
siempre le sonrió la fortuna.
Encabezó
una marcha estratégica y de gran mérito, con un escuadrón de caballería, desde
la ciudad de San Miguel de Piura a la de los Reyes, en socorro de Hernando y
Gonzalo Pizarro, que andaban en situación comprometida, acosado en vanguardia y
retaguardia por miles de indios, en una extensión de veinte leguas.
Participo
en la batalla de Salinas contra Diego de Almagro, rival de Pizarro, más tarde
pasó al Arauco con Pedro de Valdivia, en donde su intrepidez y bizarría se hizo
proverbial, como contó el cronista, al describir la batalla de Millarapué.
Como
gente de autoridad y conocimiento, Pizarro le encomendó las negociaciones más
importante y delicadas, intento arreglar las diferencias entre Pizarro y
Almagro, procurando que sus faenas no resultaran estériles para sus intereses,
como lo demuestra el considerable capital que reunió, con el reparto no escaso,
que le correspondió con los tesoros de Atahualpa, y del mayor aún que recogió
del descubierto en las inmediaciones del templo de Pachacamac, enterrados por
los sacerdotes de este santuario al abandonarlo, según cuenta la historia.
Regidor
de la ciudad de Valdivia en Chile, Teniente General del conquistador Francisco
Pizarro, que los distinguía entre sus capitanes, y Gobernador de la Ciudad de
los Reyes, tras estas aventuras volvió a su lugar de nacimiento, a la villa
cacerense, fundando un cuantioso mayorazgo, murió en 1654, su solar que el
construyó, en la plazuela de Santiago, esquina a la calle oscura, (hoy calle Cambero),
está enterrado en la sacristía de Santa María, sacristía que compró para los
enterramientos de él y de su familia, en 1551, y que desde entonces desde llamó
capilla de los Godoy o de San Juan Bautista.
Le
sucedió en el gran Mayorazgo que fundó el General Godoy y su esposa doña Leonor
de Ulloa fundaron en 1548, su hijo Rodrigo de Godoy y Ulloa, Comendador de San
Martin de Trevejo en la Orden de San Juan.
En la
primera mitad del siglo XVII, heredó esta casa doña Beatriz de Godoy, que casó
con Juan Roco y Campofrío, apellido que desapareció durante el siglo
XVIII
Aquel antiguo
solar al final de la calle Camberos, frente a la iglesia de Santiago de los
Caballeros, lo edificó convirtiéndolo en un palacio de estilo renacentista, Su
fábrica es de mampostería con fachada adovelada con sillares almohadillados, y
balcón en esquina rematado por frontón doblado y sostenido por columnas de
orden compuesto con su barandal de magníficos hierros (al igual que los de los
otros balcones de la fachada) y hermosa decoración del renacimiento flanqueando
el escudo del remate. Al interior tiene un magnífico patio con arquerías de
medio punto en ambas galerías alta y baja y escudos en el encuentro de los
arcos.
De la
construcción de esta casa sabemos que en el año 1549 trabajaba en ella el
cantero Gerónimo Gómez, y que otorga una escritura para hacer obras en el
patio, de cuya escritura fue testigo el entallador Guillen Ferran.
La torre
de ángulo, con balcón de esquina, encuadrado por columnas de orden compuesto,
sobre el que se eleva un frontón donde destaca un busto decorativo en
altorrelieve, sobre el frontón se puede ver el escudo de Godoy, coronado por un
yelmo y del que salen tallos serpenteantes, a los lados descansan dos sátiros, es
obra de Pedro de Marquina.
Murió en
1.564, en la primera mitad del siglo XVI, heredó este palacio Doña Beatriz de
Godoy, que casó con D. Juan Roco y Campofrío, por lo que también se la conoce
como Casa de Roco.
El
Príncipe de la Paz, Manuel Godoy, reconocía a los cacerenses por parientes, a
los Carvajales por lo que tenían de Godoy, por eso los favoreció en Cáceres en
varias ocasiones.
Este
palacio sirvió un tiempo como Casa de Maternidad, y anteriormente fue sede del
casino "Círculo de la Concordia la Concordia
su
nacimiento fue entre 1.505-1.506. Abandono su patria chica, en 1.527, en
una de aquellas bandadas de aquellos de extremeños que con frecuencia navegaban
de las costas españolas a suelo americano.
Fue Godoy
uno de los integrantes del famoso trío de primos hermanos cacereños en la
conquista de Perú, siendo Lorenzo de Aldana y Perálvarez Holguín, los otros
dos, ya que las madres de Godoy y de Holguín eran hermanas del padre de Aldana.
Pasó Godoy a la provincia de Jauja, donde fundó un pueblo, y luego estuvo en la
conquista del Cuzco, capital del imperio inca. Cuando Pizarro fundó la ciudad
de Lima, le dio repartimiento, con lo que pudo edificar una casa para su
morada, dejando aquél a Godoy por teniente general de la ciudad en diversas
ocasiones en que tuvo que salir a combatir a los indios.
También
Pasó al Arauco con Pedro de Valdivia, en donde hizo proverbial su intrepidez y
bizarría, destacando en la batalla de Millarapué. Como persona de autoridad y
seso Pizarro le encomendó las negociaciones más importantes y delicadas, tales
como arreglar las diferencias surgidas entre este y Diego de Almagro. Que sus
faenas no fueron estériles para sus intereses, lo o demuestra el caudal
considerable que reunió, con la participación no escasa que le correspondió en
el re partimento de los tesoros de Atahuallpa, la mayor que recogió del
descubierto en las inmediaciones del templo del templo de Pachacamac, enterrado
por los sacerdotes de él.
Fue
regidor de la villa de la ciudad de Valdivia, en Chile, teniente general del
conquistador Francisco Pizarro, que lo distinguía entre sus capitanes, y
gobernador de la ciudad de los Reyes, Pizarro lo nombró teniente de gobernador
y visitador de los indios de la nueva ciudad de Los Reyes para la
administración de justicia, por título dado en ella el 6 de junio de 1537; y su
sucesor el gobernador Vaca de Castro le concedió la encomienda de indios de la
provincia de Atavillos, y en el título lo llama capitán, caballero y persona de
calidad y uno de los primeros conquistadores y pobladores de estos reinos de
Perú. Encontró un tesoro en el templo de un dios indígena, y a diferencia de
otros conquistadores que resolvieron quedarse para siempre en las Indias, Godoy,
en todo momento decidió regresar a Cáceres, para lo cual iba enviando remesas
de dinero a su primo hermano Álvaro de Aldana con la finalidad de que le fuera
comprando tierras y rentas en Cáceres.
. Regresó a Cáceres en 1543, con 38 años, y no tardó en casarse con la
noble Leonor de Ulloa, que tenía 26 años y su familia vivía en un palacio de la
plaza de San Mateo, en la esquina con la calle Ancha. También empezó a querer
construir un gran palacio renacentista y para ello logró un espacio de 2.000
metros cuadrados después de comprar varias casas. El palacio comenzó a
construirse en 1549, pero Godoy no llegó a vivir en él, ni siquiera su mujer.
Leonor de Ulloa murió en 1557. se desconoce la causa del fallecimiento, aunque
los ocho partos habidos en nueve años debieron influir decisivamente en el
deterioro de su salud.
En 1564 murió
Francisco de Godoy dejando como legítimos herederos de todos sus bienes a su
hijo Rodrigo, de 17 años; María, de 16; Francisco, que tenía 14 años; Lorenzo
13; Juana, de 11; Ana, de 9, y Marta, de 8. Tuvo otra hija, Leonor, que murió
al poco de nacer. En su testamento también se acordaba de su hija ilegítima,
Mencía, tenida en su juventud, que era monja en el convento de San Pablo.
El único pesar que tuvo al morir, según se asegura en la biografía, es
que no pudo vivir en su hermoso palacio, que se terminó en 1634, a los 85 años
de empezar su construcción y a los 70 de su muerte. No obstante, Francisco de
Godoy en cierta manera está presente en el edificio. Hizo que el maestro
cantero Pedro de Marquina le inmortalizara en el palacio, al esculpir su busto
en el patio interior, junto al de su mujer, su padre Rodrigo de Godoy y su
madre, María de Aldana.
“Regresó a Cáceres
en 1543, con 38 años, y no tardó en casarse con la noble Leonor de Ulloa, que
tenía 26 años y su familia vivía en un palacio de la plaza de San Mateo, en la
esquina con la calle Ancha. También empezó a querer construir un gran palacio
renacentista y para ello logró un espacio de 2.000 metros cuadrados después de
comprar varias casas. El palacio comenzó a construirse en 1549, pero Godoy no
llegó a vivir en él, ni siquiera su mujer. Leonor de Ulloa murió en 1557. se
desconoce la causa del fallecimiento, aunque los ocho partos habidos en nueve
años debieron influir decisivamente en el deterioro de su salud.
En 1564 murió
Francisco de Godoy dejando como legítimos herederos de todos sus bienes a su
hijo Rodrigo, de 17 años; María, de 16; Francisco, que tenía 14 años; Lorenzo
13; Juana, de 11; Ana, de 9, y Marta, de 8. Tuvo otra hija, Leonor, que murió
al poco de nacer. En su testamento también se acordaba de su hija ilegítima,
Mencía, tenida en su juventud, que era monja en el convento de San Pablo”-
"Publio Hurtado-Indianos"
(Floriano Combreño-Guia)
(Simón Benito
Boxoyo-Noticias)
Agustin Díaz
Fernández





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