POR UN PUÑADO DE
BELLOTAS
CLXXVI
Breve Historia de Cáceres
Crónica
desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra.
Ya habían
pasado algunos años, muchos se podría decir si es que la barbarie se puede
medir en tiempo, más cuando la barbarie es fratricida, muchos años de pagar
deudas que nadie contrajo al menos conscientemente, de los que perdieron
la partida que sin saber jugar se vieron obligados a participar en ella, unos
por sus ideales, otros por convicciones, aquellos por defender la legalidad,
esos otros en nombre de una patria que nadie les había pedido defendieran, una
bandera y un dios , como si cada uno de nosotros no tuviéramos nuestra
bandera y nuestro dios propio , los más por miedos, la mayoría por salvar
el pellejo sin darse cuenta de que ganara quien ganara el pellejo ya lo tenían
hipotecado , el caso es que todos estuvieron obligados a jugar, unos como pones
otros como reyes los de siempre. A los que no les importaba el número de
peones a sacrificar en aquella macabra partida.
.
En
apenas tres años aquel terrorífico juego dejo al menos 600.000
muertos, por la mezcolanza de patrias, banderas, religión para y en su
nombre sembrar la noche en tierra Española, noche eterna que
tuvieron que pasar cuarenta años con sus días para empezar a clarear y en
la que todavía está en la penumbra del alba , de esas muertes 300.000
fueron en combate, 200.000 ejecutados , 50.000 por parte de los republicanos y
6.800 curas, por los fascistas 130-140.000 ejecutados ,hasta los años 50 la
represión de franco se llevó entre 30-40.000 personas 2173 guerrilleros del
maquis y 300 de las fuerzas armadas en la represión contra estos , más un
numero enorme de desaparecidos , víctimas de la barbarie también fueron los
familiares de todo desafecto al régimen del caudillo, ¡ malditos sean todo los
que en nombre de una religión y una bandera siembran el terror .
.Ya no se
vivía en los pueblos de Extremadura asaltos del maquis , en 1.946 habían
caídos abatidos José Monge “ Francés “ , Jesús Gómez Recio “ Qincoces” ,y
José Monge Jaramago “chato de Malcocinado “ , por su parte Joaquín Ventas
Cintas “ Chaquetalarga” había conseguido pasar a Francia, siendo
los guerrilleros del maquis más significativo, en 1949, fue detenido el jefe de
la 31 división “ el Bellotas” siendo fusilado en 1.950 dando así por terminado
el maquis en Extremadura, aunque para ello tuvieron que sembrar el pánico en
toda la región el loco de Gómez Canto , teniente coronel de la guardia civil
que ajusticio a 28 peonas por no querer delatar a los suyos provenientes
de los pueblos de Cañamero y Logrosán, 24 en Alía, y un cabo y dos números de
la Guardia Civil , según él no habían actuado con el valor suficiente cuando la
partida del “Francés” ocupo el pueblo, , aunque desmantelado en
infraestructura , algún golpe aislado se tuvo conocimiento que en algún pueblo
que otro , lo que permitía que algunos no durmieran por por lo de las
conciencias tranquilas , aun se respiraba cierta la desconfianza en aquel
pueblo de…
.
.
Corrían
los últimos años de la cincuentena del siglo pasado, más o menos a principado
el mes de Junio de aquel 1.956, llegaron a la plaza de aquel pueblo de la
provincia de Cáceres, pueblo de entresierras, incomunicado o casi y que mal
vivía de la escasa ganadería y de la poca agricultura, venían de ningún
sitio y con destino a ningún lugar pretendido, viendo llegar un día nuevo y
mirando cómo se marchaba el antiguo ,con todo los enseres y propiedades a
cuestas, buscando sobrevivir en aquella mísera España que aún
respiraba con cada en bocanada el hedor a muerte . Aunque había pasado
tiempo, todavía corría el veneno del odio y venganzas , oliendo a miedos
o a represalia los unos, ser represaliados los otros, a desconfianzas los
unos de los otros, vecinos, familias, amigos , todos contra todos que fue la
manera más eficaz de sembrar el terror , todos vigilados por todos , como un
gran hermano pendientes de quien denunciaría a quien ,miedos los que
perdieron y los que ganaron , porque estos sabían que los otros era consiente
de quien habían ajusticiado a los suyos, todavía se apreciaba el miedo en los
habitantes de aquel pueblo , que tenían que convivir y mirar a la cara a
aquellos que habían delatado a su familia, una de las causas era que el
maquis no hacía mucho había puesto en jaque a aquel pueblo al ocuparlo
durante dos noches y un día, solo vinieron a buscar provisiones de boca y algo
de munición y de paso llevarse a dos caciques y un soplón que
habían segado la vida de no pocos jóvenes de la localidad y sembrado el terror
en el resto , no tuvieron suerte alguien puso en aviso a los caciques y solo
cogieron al soplón escondido en una cochinera, al día siguiente de su marcha se
presentaron en el pueblo una escuadra de falangistas , se cobraron en
porcentaje diez por uno elegidos al azar, cortaron el cero el pelo de algunas
mujeres las atracaron de aceite de ricino y l para mayor escarnio las pasearon
desnudas en un carro tirados por bueyes , por la plaza del pueblo, antes mayor
ahora del caudillo, a plena luz del día a la vista de todos, para mayo
vergüenzas de todos disfrutando de inculcar miedos de muertos.
.
En
aquella plaza , aquel hombre con sus pertenencias a cuestas su mujer y cuatro
hijos, dos apenas adolescentes , dos apenas destetaos, en misión de trabajo ,
en aquellos años estaba todo por hacer solo campaba la miseria y la hambruna,
lo primero era presentarse a las autoridades locales , credenciales, cedulas,
certificados , autorizaciones , salvoconductos, todos en regla, todos
debidamente sellado y formalizado, todo en orden , el mosqueo empezó con el
cabo de la guardia civil al contactar la célula para manejar explosivos
junto con un documento que ponía en duda su afección al régimen , venia cosido
con hilo blanco a otro que le autorizaba como trabajo esencial., al punto
el cabo paso el informe al alcalde y jefe local de falange a la
sazón, el cual ordeno atar en corto al forastero mientras se pedían
referencias a la capital, como le había pedido permiso para contratar
gente para la obra que tenía el encargo de realizar, confeccionaron una
lista dejando fuera a los desafectos , esos eran el enemigo y al enemigo
ni agua, demás era que los permitían vivir o malvivir en el mismo pueblo,
empezaron por no autorizarle arrendar una vivienda para él y su familia, ni
coger una habitación en la única fonda del pueblo, para ponerle en sus sitio y
que se enterara quien mandaba, lo enviaron al hombre ,su mujer y sus
cuatro hijos a cobijarse en la caseta que para limpieza y mantenimiento de
carreteras y cunetas , servía además para vivienda del peón
caminero ubicadas a cada legua unas de otras , y que distaba
casi media del pueblo, el peón caminero, hombre tosco , los acogió con
resignación viendo que era un superior y por tanto casi compañeros de
trabajo y más con documentos oficiales y ordenes de la autoridad les
presto un rincón, en el salón , comedor , cocina y dormitorio que era en lo que
consistía la caseta, aparte de un anexo para los animales con más acomodo
que las personas en si en sí, le ofreció un rincón y rancho conjunto, el
con su mujer ocupaba otro rincón ,el hijo había caído en el frente de Belchite
en el bando nacional, la hija desde el principio de la guerra no
tenían noticias de ella, la vieron por última vez desapareciendo dentro
de un Citroën de un mandamás de la falange de la capital que pasaba por
el pueblo de inspección, allí tendieron los jergones en el suelo,
colocaron los pocos enseres de su propiedad y colgaron una cortina que les daba
una falsa intimidad, como era anochecido cuando terminaron , tras despachar un
trozo de tocino con un mendrugo de pan se echaron a dormir , sin
pensar en el futuro , el futuro era el día a día y mañana era otro día.
Recién amanecido y tras compartir un tazón de café negro con el caminero y su señora, amargo, el azúcar era cosa de estraperlo y todavía no había confianza, migado con pan duro, salió en busca de su negociado no sin llevare las recomendaciones y precauciones de su casero , corrían malos tiempos para la gente decente, se encontró en la plaza del pueblo , plaza mayor antes, ahora del Caudillo por la gracia de dios que hasta vino el Sr. Obispo a bendecir la placa que pusieron en la esquina que va dese el casino del pueblo al camino de la dehesa boyal , casino donde se juntaban todas las gentes desocupadas del pueblo, que era mucha y joven, a esperar en su desesperación si caía algo de faena para echar sustancia al puchero diario, estando en plena contratación , concertado jornales e invitando tragos de aguardientes sintiendo la alegría de la gente al ser contratada en la obra de la carretera nueva que significaba al menos dos años de comer a diario, hicieron acto de presencia alcalde y el cabo de la guardia civil con una lista con los hombres que podía o no podía contratar , al decir que ya había contratado a gente suficiente y que gracias, al alcalde le dijo que no había entendido que no se trataba de una recomendación se trataba de una orden , en ese mismo momento se dio cuenta de lo que estaba en juego , los que habían ganado Aquella guerra cruel se habían ganado el derecho de dejar vivir a quien ellos quisieran .
Había
recibido varios avisos en los dos meses que hacía que habían llegado , casi
anónimos unos, otros susurrados a medias , otros dejados caer entre dos
conversaciones, los más a voz en grito, incluso presentándose en el puesto de
trabajo , llevándolo a dormir al cuartelillo sin ninguna acusación o para ser
preguntado por conversaciones que ni había escuchado ni tenía interés en
escucharlas , hasta lo detuvieron en alguna ocasión por que no cuadraban los
estadillos de uso de cartuchos de dinamita por que los escondía para
saber que uso darle decían entre risas y miedos, y entre detención e
interrogatorios el consejo siempre era el mismo, despide a estos
que te decimos y todo acabara, pero el hombre los había conocido, había visto
en sus ojos la mirada de la miseria al hambre y desesperación y era
el incapaz de ser cómplice de otra atrocidad , había visto a hombres apaleados
por coger un puñado de bellotas, bellotas que se estaban pudiendo en los suelos
de las dehesas.
Daba las boqueadas aquel verano ya estaba en puerta el de San Miguel, lejos quedaba aquel mediodía que se llegaron a la plaza de aquel pueblo, plaza mayor antes, ahora del Caudillo, los chiquillos en la escuela, la mujer a sus quehaceres el a su trabajo, todo parecía ir normal dentro de aquella engañosa normalidad que al menos les permitía seguir viviendo el día a día, dormían o al menos descansaban en sus jergones apostados en el rincón de la caseta cuando escucharon ruidos procedentes de la puerta de la caseta , era tarde o temprano aún , todavía la clara de la madrugada estaba por llegar, al abrir se encontró con el cabo y dos números de los beneméritos, ordenando a gritos que salieron todos , no se adivinaban los ostros en la oscuridad pero si el hedor a aguardientes matahombres que habían ingerido en gran cantidad para infundirles un falso valor, a aguardiente y a miedos olía aquella madrugada, hicieron saca de toda la familia y les obligaron a hacer el paseíllo hasta un desmonte al pie de cuneta que formaron pelotón de fusilamiento ..
Han
pasado los años, pero todavía vagan por los campos, pueblos y cunetas de la
madre patria los fantasmas de los inocentes.
Agustín
Díaz Fernández


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