Pan de centeno y un litro de café tostado Adrián Rey Díaz Don Mariano Esquivel tiene ochenta y seis años, cabello escaso y las sienes plateadas; sus orejas, visiblemente despegadas de la cabeza, sostienen unos viejos anteojos de pasta gastada y pintura escamada. Hace ya dos años de la muerte de su esposa doña Luisa, hija de don Francisco Sarmiento y Macarena Holguín, naturales de El Batán de Guijo de Galisteo; doña Luisa era una mujer alegre de anchos hombros, mejillas rosadas y nariz especialmente carnosa. Todas las mañanas con la aparición de los primeros rayos de luz, preparaba un delicioso pan de centeno y un litro de café tostado cuyo aroma hacía despertar a don Mariano incluso en los días más fríos de invierno. —No existe mejor sendero que el camino hasta tu puchero, amada Luisa—decía don Mariano con una sonrisa pícara di...