CÁCERES Y SUS DEFENSAS

                                      CLXXXIV

Crónica desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra.

Resulta que, con la privatización y demolición de algunos tramos del recinto murado, llevado a cabo en el transcurrir del siglo XVIII, rompió el modelo de ciudad recluido entre los muros, casonas y torreones, construidas en diferentes momentos de la historia de la villa y como defensa del asentamiento levantado por los romanos.

Y así, poco a poco fue cambiando la panorámica de la ciudad, en la zona llamada de Peña Redonda, en la cota de más elevación de la villa al comienzo del siglo XX, La  zona que estaba muy poco urbanizada, y que debía de ofrecer al espectador unas vistas muy diferentes a las que se pueden apreciar hoy en día, esta zona quedaba delimitada por los números pares de la calle Parras, que ya tenía algunas edificaciones , un poco más tarde, se levantaría el barrio de Calaff, creado el barrio este por una familia de comerciantes provenientes de Cataluña y que asentaron en la ciudad, por la zona esta familia adquirieron varias propiedades y construyeron en algunas parcelas.

También limitaba el seminario creado por el obispo García de Galarza, que fuera convertido en el Hospital de la Piedad en, cuando se instaló en la calle Juan Peña y donde tenía su sede, la Real Audiencia.

Ya principado el siglo XX, existió en Cáceres una garita que se asemejaba a las construcciones militares levantadas en la frontera Hispano-Portuguesas, durante el siglo XVIII y que fueron elevadas con motivos de la guerra con Portugal, no cuenta el Catedrático Martin Cerrillo, que es admisible que en la parte más alta se construyera algún tipo de dispositivo de guerra, esta seria como defensa de la villa en los  momentos bélicos de los grupos de portugueses que asolaban los alrededores de Cáceres y que tenían en vilo a la ciudadanía, desde esta atalaya de vigilancia y dada su posición elevada, se divisaba muchos kilómetros alrededor.

             


                             Garita en la Peña Redonda

                       (fotografía Vicente Pérez Guillén)

Pudo ocurrir que por falta de presupuestos se optara por una línea de defensa de tipo económico, de fácil realización y fueron estas una serie de trincheras en las zonas de las afuera de la población construidas con material de dudosa calidad como el tapial, y comentan el historiador que es fácil que no queden restos de estas defensas ni conocimientos de estas obras, por tratarse de elementos de fácil disolución, y que quizás de esa época le venga el nombre s la calle Castillo.

Pero parece que era un sistema dado a la improvisación como defensa, estaba basado en la buena voluntad de los vecinos de la villa, y donde la capacidad táctica residía en la entrega de armamento y munición a los paisanos, esto solía ocurrir en los momentos más delicados cuando se pedía a la población soldados y avituallamiento a las tropas que marchaban a la defensa de la línea fronteriza con Portugal.

Pero aparte de estas líneas defensivas contra los invasores extranjeros, Cáceres contaba con otras defensas contra otro tipo de guerras, estas defensas estaban basada en la religió, a los que se les sacaba en procesión para erradicar epidemias como la peste, las sequias etcétera, y este ejercito era ni más ni menos que el de los Santos, Iglesias y ermitas.

En 16 del mes de julio del año de 1681, el concejo en sesión plenaria acuerda establecer línea de defensa contra la peste par lo que se establece portillo entre puertas, portillos y rejas seguramente para acotar ese dispositivo. Así establece portillos en San Antón (punto de salida de las comunicaciones hacia Badajoz y Portugal); en la calle de Moros, o de los Mártires, desde donde se accedía al camino de Castilla; en San Lázaro, en dirección a Trujillo y Madrid; el portillo de San Antonio, que seguramente se correspondería con el arco de la Fuente, del Río o del Cristo, relacionado con el abastecimiento de agua de la Fuente de Concejo y el portillo de Camino Llano, quizás situado en las del Puente de San Francisco, desde donde arrancaban las comunicaciones hacia Mérida y Andalucía.

Como puerta solo se señala la de San Blas, en dirección hacia los Cuatro Lugares, pero también salida cotidiana hacia las múltiples actividades que se desarrollaban en esa zona y necesarias para el mantenimiento de la villa, Batanes, molinos, huertas etcétera.

Aparecen citados juntos el portillo de la calle de las Parras y Colegio, que estaría situado posiblemente a la altura de la cuesta de Alzapiernas, coincidiendo con la continuación del camino de la Plata y que permitiría conectar con el Barrio Nuevo situado en torno al convento de la Concepción, pero también como con el Barrio Nuevo situado en torno, pero también como fácil entrada de las escorrentías que se hacia el río Verde. Precisamente como reja solo se señal esta, la del río Verde, en la calle de Sancti Spiritu o próxima a la actual calle de San Justo, a espaldas de las escasas viviendas que aún formaban la acera de los impares de la calle de Nidos. Ese valle sería de fácil acceso y difícil control de entradas y salidas.

En lo referentes a las ermitas de la villa cacerense, y la que se conocía como la Vía Sacra, al menos cuando corría el siglo XVII, que continuando la subida hacia la Sierra de la Mosca, se llega hasta el Santuario de la Virgen de la Montaña, que fue levantado por el ermitaño Francisco de Paniagua allá por principios de 1600, y que nada más comenzar la ascensión se encuentra la emita de la advocación a San Marcos, la del Amparo, El Calvario y la llamada de la Montaña, el tramo de subida hasta el Calvario, constituye el escenario de la Semana Santa, donde se escenifica el descendimiento y el principio de la procesión de la Soledad. Existió por parte de los franciscanos, concretamente el padre Antonio del Castillo, que conocieron los santos lugares de Jerusalén, y establecieron cierta similitud entre ambos parajes.          

“Conocida como ermita del Calvario, depende de antiguo a la ermita de la Soledad, esta ermita se encuentra al lado de la carretera que conduce hasta el Santuario de la Virgen de la Montaña en la Sierra de la Mosca, de la villa cacerense, y que comienza su escalada esta carretera en la Fuente del concejo, fuente del siglo XV hasta llegar el templo de la Patona de Cáceres.

Se encuentra la mencionada ermita del Calvario en la primera estibación de la Sierra de la Mosca a poco más de un kilómetro de la villa, conforme subes aprecias su color blanco destacando del oscuro peñascal donde se asienta, y que fue destruida y reconstruida en diversas ocasiones en el transcurrir de los años, hasta los franceses la quedaron en ruinas durante la guerra de la Independencia, quemando y profanando todos sus enseres , y hasta 1815 no se volvió a edificar y abrir de nuevo al culto.

Desde la cartera de subida al Santuario, se puede observar por encima del edificio de la ermita, una pequeña plataforma donde están clavadas tres cruces dispuestas para la representación de la tragedia sufrida por el redentor y que se asciende a la cima por unas escalinatas abiertas a pico en las peñas.”

(Publio Hurtado-Ayuntamiento)

(Simón Benito Boxoyo-Noticias)

También existen otros grupos de ermitas enclavadas en las sierras que defienden la villa cacerense, como la de Santa Ana, Santa Olalla, Santa Lucia, San Benito.

La ermita de Santa Olalla, que la tradición la convirtió en el Pago Ponciano, que era propiedad de Liberio, padre a la sazón de la mártir Santa Eulalia, y donde según la creencia vivía con Julia, la que fuera también martirizada y conciudadana suya para unos, hermana para otros, asistidas por el magister Feliz, encargado de la educación y enseñanza que también fuera mártir y ciudadano emeritense.

 “Esta ermita que también pertenece a la parroquia de San Mateo, según parece está situada en el lugar que de antiguo se llamaba de Pontiano o Ponciano, y que tenía como vecino la granja de Liberio, que a la sazón era padre de una niña de nombre Eulalia, lugar donde vivió y desde donde se trasladó a Mérida en busca de su martirio, y según cantó el poeta Prudencio sobre su vida y los horrores de su muerte.

La creencia es que el lugar de Ponciano, fue el lugar de juegos y devociones santas, más siendo como era hija de un patricio y por lo tanto poco acostumbrada al duro trabajo y a las continuas faenas del campo, tuviese la niña Eulalia, resistencia física suficiente para salvar a pie y en el tiempo de una sola noche, las diez leguas que separaba el lugar, alquería o granja de Ponciano de la ciudad de Mérida, donde pereció quemada en un horno por orden del prefecto Calpurniano.”

El Pastor y la Virgen del Vaquero y de Guadalupe.

Por  medio de dos personajes tuvo relación Cáceres con la Puebla de Guadalupe, uno de ellos fue el Pastor Gil Cordero de Albornoz, este seria aquel vaquero que estando con sus vacas pastando por la sierra de Alía, encontró a la Virgen de Guadalupe, el otro personaje fue el Prior de la Orden de Jerónimos Fernando Yáñez de Figueroa, que según noticias también era natural de la villa cacerense.

En la calle Caleros, conocida como del Vaquero fue bendecida un 8 de septiembre del año de 1668, según crónica del noticiero de Cáceres del siglo XVIII, también lo cuenta Publio Hurtado.



Pero hasta llegar a este día hubo que solucionar complejos asuntos que impedía que en la fecha fijada se pudiera erigir la capilla, ya hubo intentos de levantar un humilladero a partir del año de 1612, según parece hubo problemas de fondos para llevar a cabo las obras de adaptación, más también había otros impedimentos de distinta índole para levantar ermita y espacio cultural donde supuestamente había vivido el Vaquero Gil Cordero junto con Mencía Ramos, su mujer a la sazón, y uno de estos impedimento era expulsar del solar, algunos comportamientos que no se hallaban conformes a las buenas costumbres como parece que fue:

“En dicha casa vive una mujer profana y de mala vida, de que se sigue el notable escandalo en 1618, se adquirió un solar con su corral, situado e n la calle Caleros el clérigo José Duran, que son las casas donde se dice que vivió el vaquero a quine Nuestra Señora de Guadalupe se le apareció, pero dado la delicada situación de las finanzas municipales impidieron continuar de momento en la conversión en capilla de este solar.

Parece ser que nunca quedaron claras, cuales fueron las razones para asegurar que tal casa fuera en la que tuvo su domicilio el vaquero Gil Cordero. El primero que cita el vaquero que encontró la imagen fue fray Diego de Écija, este hombre falleció en 1534 e indicaba que era natural de Cáceres y el padre Gabriel de Talavera también señala la casa, pero sin argumentos ninguno:

“También ha quedado en perpetua confirmación de que la casa del pastor que se ve en Cáceres saliendo de la villa por la Puerta del Rio, y que de humilde y de peregrina hechura, con un escudo en la puerta en la que figura un ramo de azucenas y un águila con el pecho atravesado, que debió ponerse por señalar la casa memorable “.



Hasta el siglo XVI y XVII no existía tradición local sobre este hallazgo en las sierras de las Villuercas, por estas fechas serian cuando se imprimieron las primeras obras, y es cuando se desarrolle una fuerte corriente por parte de algunos frailes del Monasterio, y dan a conocer los milagros concedidos por la imagen.

Año de 1667

En la calle de Caleros de esta villa cacerense, está la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, llamada del Vaquero, por ser este lugar donde vivió el Vaquero Gil Cordero de Santa María Albornoz, es muy semejante a su original, y tanto que, si le acomodasen los vestidos y en formas de aquella, podrían darse al equivoco.

El sitio que ocupa esta iglesia, es el que tenía la casa en la que vivió Gil cordero, natural de Cáceres, cuando se le apareció Nuestra Señora de Guadalupe, parece, mandó fabricar esta imagen don Juan de Carvajal y Sande, presidente de Hacienda, y concluida en 1667, se colocó, en 8 de septiembre de 1668, proveniente desde la parroquia de Santiago, que es de donde pertenece.

El Concejo aprobó se derribase la casa, y se hiciere un humilladero de oración en memoria de la merced que Nuestra Señora hizo a esta Villa, acordándose de ella, pero sabiendo que no solo no se cumplía lo acordado, si no que habitaba la casa una mujer profana y de mala vida, pedían se llevase a efecto lo acordado, la villa mandó que los comisarios mandasen tasar las casas y derribarlas, no habiendo querido hacerlo su dueño, a quien se le pagase el importe, dicho importe fue de 50 Ducados.

Consta que, en 5 de noviembre de 1675, acordó la villa que el 12 de mismo mes se llevase esta imagen a Santa María, por los buenos temporales, que se celebrase procesión general, novenario y sermón y, en 5 de octubre de 1700, por grave enfermedad del Rey Carlos II, se acordó hacer igual procesión y novenario, conduciendo a Santa María la imagen en procesión.

(fuentes Simón Benito Boxoyo- Noticias Históricas de la villa 1794)

(Fuentes Publio Hurtado-) Ayuntamiento

(Fuentes Abreviatura Histórica-Juan Rodríguez de Molina)



Agustín Díaz Fernández

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog