ERMITA DE SAN BLAS

                                     CLXXXV

Crónica desde la calle Cuba de mi Llopis Ivorra-

En el camino de Talaván, está la ermita de San Blas, ermita muy capaz, con tres altares, su fiesta anual es en 3 de febrero, celebra su cofradía con innumerable concurso.

Continúa abierta al culto esta ermita, a cargo de su cofradía, la fiesta la víspera de San Blas, con clásica mesa de ofrendas, es la única pervivencia del tipismo que queda en Cáceres.

(Benito simón Boxoyo, Noticias Históricas de la Villa de Cáceres 1.793)

La actual ermita de San Blas está ubicada en el antiguo camino “Iter ab Emérita Caesaraugustam” (Camino nº 24 de Antonino Pío desde Mérida a Zaragoza) cita a CASTRA CAECILIA a XX M.P. de la Mansio AD SORORES, o lo que es lo mismo a XLVI millas de EMERITA AUGUSTA. Estas XLVI millas se cumplen al norte de la actual ciudad de Cáceres, concretamente en el barrio donde se ubica la ermita de San Blas, lugar con numerosos vestigios romanos imperiales, aún hoy podemos observar un tramo empedrado. El núcleo de la ciudad surgió con el asentamiento romano que fundó una colonia llamada Norba Caesarina por Lucio Cornelio Balbo, hacia el año 24 a. C. Años antes, se asentó la población romana en el lugar conocido como Cáceres “el Viejo”; de la cual todavía se conservan diversas inscripciones. Igualmente, la Vía de la Plata salía de Norba Caesarina, en dirección norte por detrás de la actual ermita de San Blas, pasaba por el vértice sureste del recinto del cementerio de Cáceres y se dirigía en línea recta hacia el cementerio del Casar de Cáceres. Según el profesor Cerrillo y Martín de Cáceres, en las inmediaciones de San Blas se hallaba una propiedad denominada “La Luciana” (según consta en un documento del Archivo Histórico Provincial, Protocolos, Ladrón de Guevara, leg. 3104), posiblemente, en el lugar que hoy ocupa la Fundación Valhondo, localizándose restos arqueológicos igualmente en una de las huertas denominada “El Torreón”, próximo a la Rivera, áreas cercanas a la ermita de San Blas, correspondientes a restos de columnas, inscripciones romanas (Iulia Secunda Silonis F; “Veterrima Inter Norbensia), ladrillos y tégulas, habiéndose localizado incluso restos de un mosaico de la época de los Antoninos ,los restos localizados en el área de la ermita de San Blas, , donde se localizaba un paisaje rural periurbano formado por un asentamiento rural romano tipo villa.

(J.A .Rubio Ramos )



 

Realmente quien hoy pueda contemplar tan enorme construcción no va a encontrar muchos elementos de aquellos remotos orígenes de la ermita, pues mucho tiempo ha pasado desde entonces, pero sobre todo demasiadas obras de rehabilitación han dado a este conjunto un aspecto demasiado moderno. La originaria ermita tiene una antigüedad de al menos cinco siglos, pero curiosamente sus primeras ordenanzas que hasta hoy se conservan son del año 1561. A lo largo de los siglos en varias ocasiones ha estado al borde de la ruina, y es en el año 1779 cuando se le realizan los primeros trabajos serios de restauración. Se da la curiosidad que en nuestra ciudad han existido dos imágenes de San Blas, cada una con su correspondiente cofradía, una conocida como “El Viejo”, y la otra “El Mozo”. Encontrándose la una en la Iglesia de Santiago y la otra en San Juan, para posteriormente unirse ambas. Se conserva en la antigua ermita hoy convertida en parroquia, una reliquia de San Blas, al menos desde 1773. La cual es sacada a exposición pública todos los años en su celebración.

 Hasta nuestros días ha llegado la tradicional romería de San Blas, que se celebra el día 2 de febrero, con misa, mesa de ofrendas, ventas de roscas de pan con anís y una general concentración de todos los cacereños en las inmediaciones de la antigua ermita, vistiendo principalmente muchos críos el traje regional. Este santo es el protector de la garganta de cualquier enfermedad. Al igual que ocurre con la gran mayoría de las ermitas cacerenses, o al menos esto era así en sus orígenes, todas tenían portal o pórtico, pero una a una y por muy distintos motivos han ido perdiendo tal elemento típico de esta zona. Lo mismo le ocurrió a la construcción que nos ocupa, a la que en el año 1930 se le colocaron unas artísticas verjas, para impedir el fácil acceso a esta zona de mendigos y pordioseros que llegaron a pensar que aquello era algún tipo de pensión e incluso utilizando dicho espacio para otro tipo de actos no muy bien vistos públicamente, así como guardar animales. El 8 de noviembre de 1958,

 por Decreto del por entonces Obispo de la Diócesis D. Manuel Llopis Iborra, es convertida esta ermita en Parroquia. Se nombra párroco de la misma al sacerdote José Reviriego Pedrazo, quien toma posesión en Enero del año 1959 y que viene desempeñando dicho cargo hasta hoy. Persona muy conocida por los cacerenses a la vez que apreciada, dotado de una gran humanidad y principal entusiasta y organizador de los distintos actos de la celebración anual de San Blas durante todos estos años, quien a su vez ha congregado a su alrededor un amplio equipo de colaboradores, junto a los que cerramos filas todos los cacerenses amantes de las más puras tradiciones de nuestra tierra. El 16 de Agosto de 1961 se inician unas importantes obras en la ya parroquia, la demolición de la antigua cubierta que estaba prácticamente en ruina, añadiéndosele el soportal, eso sí, cuidando escrupulosamente que no pierda su encanto exterior, para lo que se cuidan algunos detalles. Todo lo demás, es ya conocido por la práctica totalidad de los cacerenses

(Alonso Corrales Gaitán)



Agustín Díaz Fernández 

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